“El faro del viento”, Fernando Alonso.

faro del vientoEl faro del viento” es un libro de cuentos para niños de 9 o 10 años. De entre ellos, los que más me gustaron fueron el de una niña de ojos azules llamada Marta que quiere escapar de una prisión en forma de zapatitos de cristal, que no le permiten subirse a los árboles ni correr; el de una biblioteca popular organizada dentro de un viejo tranvía amarillo; y el de la amistad entre un niño, un gato y un gorrión que viven en una buhardilla.

El cuento del faro habla sobre el talento de un niño que un día descubre una forma de viajar que no contamina ni cuesta dinero. Pero los ricachones del mundo, temiendo quedarse sin la fuente de su riqueza, lo encierran en una isla con un solitario faro. Con inteligencia y paciencia el niño conseguirá todo lo que se proponga.

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“La isla del aire”, Alejandro Palomas.

Alejandro Palomas ha sido todo un descubrimiento para mí a raíz de la lectura de “Un hijo“, obra que recibió en 2016 el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. La historia me emocionó hasta el punto de que en el mismo instante en que la terminé volví a abrirlo por la primera página para releerlo, y disfrutar de los pequeños detalles que ahora sí comprendía. Después llegó “El secreto de los Hoffman” (de 2008), novela con olor a salitre que yo quise imaginar ambientada en Galicia; y por último “La isla del aire” (novela anterior, de 2005). Quizás éste sea el que menos me gustó de los tres. En ellos, el autor da voz a todos los personajes, en un esfuerzo por que conozcamos la historia y psicología de cada uno. En mi opinión lo consigue exitosamente.

En “La isla del aire” nos encontramos a cinco mujeres de la misma familia (los hombres aquí apenas tienen voz), todas ellas enfermas física o espiritualmente. La abuela decide obligarlas a realizar una pequeña excursión a la cercana isla del Aire en un intento de curar viejas heridas. La isla se encuentra dominada por un faro, una especie de dedo acusador que las obligará a confesarse pecados del pasado (y algunos más cercanos) para intentar seguir adelante con sus vidas.

Quizás no me gustado tanto debido al personaje de la abuela, no acabo de comprender si sus intenciones con la familia son buenas o no, si es egoísta o no ha sabido tomar decisiones de otra forma. Y también me parece difícil conseguir que las personas lleguen a hablar de forma tan profunda, sincera y desgarradora como ellas lo hacen. Pero a pesar de no llegármelo a creer del todo creo que como ficción es muy buena y su lectura me ha enganchado.

“La tormenta de nieve”, Johan Theorin.

theorinPara recibir el 2017 con buen pie os voy a recomendar una lectura estupenda. Un país frío aunque acogedor, Suecia, y concretamente una isla del Báltico, Öland, son el escenario de la tetralogía de Johan Theorin, un autor que ha sabido reunir las leyendas locales y el folclore de su país con la investigación criminal. Cada uno de los libros está ambientado en una estación del año, y a éste (el segundo) le corresponde un invierno gélido, como imaginaréis. Dos faros construidos en 1846 en la localidad de Åludden (con el fin de diferenciar su puerto de otros de la isla) han sido testigos de infinidad de historias donde la muerte no tiene la última palabra, ya que, según la leyenda, los difuntos vuelven allí cada Nochebuena para celebrar esta fiesta cristiana. Desde que la casa de los fareros fue edificada con los restos de un naufragio, la desgracia persigue a quienes la han habitado, y ya en el siglo XXI la familia Westin no conseguirá escapar a ella.

Una novela absorbente y adictiva, donde los personajes evolucionan y nos descubren facetas sorprendentes e insospechadas de su personalidad. Como la vida misma.

¡Feliz y salitroso año!

“O misterio do Faro Vello”, de Fina Casalderrey.

o-misterio-do-faro-velloO misterio do Faro Vello” es un libro juvenil, a priori de aventuras pero un poco oscuro y con un punto malévolo. Trata sobre una pandilla de niños, de unos once años de edad, que descubren que unas luces misteriosas, como pompas de jabón, se elevan de vez en cuando desde el viejo faro. Intentando descubrir su origen conocemos a otro niño, Belial Viario, que tiene un comportamiento agresivo y cruel. Pocas cosas son lo que parecen y la historia no se resuelve fácilmente, si no que va dando giros que nos dejan descolocados. Trata temas como la amistad, la lealtad, la generosidad y también cómo puede cambiarte la vida en un solo instante y debes superarlo para seguir adelante.

“El faro del fin del mundo”, de Julio Verne.

el-faro-del-fin-del-mundo-de-julio-verneUno de mis libros favoritos de toda la vida ha sido, es y será “Un capitán de quince años“, de Julio Verne. Aquel viaje a Sudamérica, truncado de forma premeditada y despreciable, y la sorpresa e incredulidad de los viajeros, guiados por un chiquillo, por tierras que no responden a lo esperado, todavía me pone los pelos de punta. Julio Verne plasmó en sus libros las aventuras que deseaba vivir con todo su corazón, y que, sin embargo, sólo pudo imaginar atrapado en una vida burguesa e insatisfactoria. Su hermano menor, Paul, fue quien pudo cumplir el sueño de ambos de ser marinero, y se convirtió en su gran consejero e inspirador. Este anhelo fue inculcado quizás por una extravagante institutriz a quien su marido, capitán de barco, abandonó y a quien ella imaginaba viajando por el mundo y viviendo peligrosas aventuras que le impedían regresar a casa. Julio incluso huyó e intentó enrolarse como grumete a los 11 años, pero fue pillado por su padre y su aventura se vio frustrada. Con casi 50 años pudo al fin, con las ganancias de sus libros, hacerse con un gran velero que le permitió realizar viajes por el Mediterráneo, una fuente de inspiración y de paz para su espíritu.

El Faro del Fin del Mundo” es una de sus últimas novelas, publicada el mismo año en que su autor falleció, 1905, pero quizá escrita un par de años antes. Es diferente a otras historias más conocidas, más realista quizás. No habla de esos inventos científicos tan avanzados para su época que le hicieron tan popular y tampoco hay un gran viaje.

Arranca la historia con la inauguración del faro, en 1859, donde viven tres torreros, en la imaginaria bahía de Elgor, en la Isla de los Estados, la Tierra del Fuego argentina. Les esperan por delante tres meses de verano, hasta que llegue el relevo. El territorio es árido, el clima terrible, las condiciones de vida penosas. Pero el faro es muy necesario, se encuentra allí donde se juntan el Pacífico y el Atlántico y va a prestar un servicio precioso. Julio Verne es exhaustivo y dedica un capítulo entero a describir la isla y el faro, así como su funcionamiento con todo lujo de detalles: altura de la torre, alcance, construcción del edificio, funcionamiento de la linterna, aparato dióptrico, etcétera. En fin, que los tres fareros se prometen una vida tranquila aunque de duro trabajo, eso sí; lo que no saben es que en el otro extremo de la isla se encuentra escondida una banda de sanguinarios piratas que quedaron atrapados allí tras perder su barco, y que están tremendamente ansiosos por huir de allí a cualquier precio…

Una clásica novela de aventuras donde la amistad, la importancia del trabajo bien hecho y el amor a la patria eran aún valores importantes.

“Trío Beta: el guardián del faro”, de Roberto Pavanello.

trio betaMi amiga Andrea me prestó este libro porque sabía que me iba a encantar. Muchos niños son fans de las aventuras de Bat Pat y del Trío Beta. Se trata de unos murciélagos con ciertas características humanas (como el habla, la lectura o el gusto por la moda), y que, con la ayuda de unos niños con los que traban amistad, se dedican a resolver misterios a su alrededor. En este libro en particular todo empieza con la desaparición de unos lujosos yates. Mientras lo investigan, se desata una terrible tormenta durante la cual el faro se apaga y el farero desaparece. ¿Estará todo relacionado? ¡Pues quien quiera saberlo que se lea el libro!

“Verbas ao mar” de Manuel María.

Aínda que non aparezan faros neste poema, Manuel María é un dos meus poetas favoritos e non quería deixar pasar o seu día sen homenaxearlle.

Verbas ao mar.

Esta tarde están baixas as nubes
e é a cor do mar como a da cinza.

Os berros salvaxes das gaivotas
semellan coiteladas
que fan escoar o corazón da tarde.

Hai quen trabuca doadamente
a mensura do mar coa inmensidade.

Eu de min só sei dicir
que o mar comeza no meu sangue.
O que non sei
é se o mar caberá na miña alma.