Enfilación de entrada al puerto de Camelle (Camariñas).

Puerto de Camelle

Hoy nos daremos un bonito paseo hasta el puerto de Camelle, una parroquia que pertenece al municipio de Camariñas. Es un lugar que, por desgracia, ha sido testigo de numerosos naufragios, y sus vecinos han arriesgado sus vidas en numerosas ocasiones para salvar a muchos marineros. Su ocupación desde siempre han sido la pesca y la industria conservera.

La enfilación de entrada al puerto es muy sencilla, como podéis ver en las fotos. La delantera está al borde del mar y es fácil de encontrar. Mide 6 metros, su luz es verde, blanca y roja y alcanza las 5 MN. Para encontrar la posterior hay que meterse entre las casas y allí podréis verla. Es una marca diurna, es decir, sin luz, y mide 6 metros.

Y no puedo dejar de mencionar que Camelle ha conseguido fama en el mundo entero gracias a uno de sus vecinos, Manfred Gnädinger, conocido como Man, el alemán de Camelle. Después de recorrer parte de Europa llegó a este pueblo en 1962 y ya no se marchó jamás. Dicen que se enamoró de una profesora y que, aunque su amor no fue correspondido, decidió quedarse allí, viviendo como un anacoreta, de la forma más sencilla posible. Era pintor, filósofo y escultor, y creó cerca del espigón de Camelle un parque escultórico muy personal. Falleció en 2002, tras el hundimiento del petrolero Prestige, que destrozó gran parte de la costa gallega y también de su obra. Dicen que murió por la inmensa pena que esto le causó. Lo que queda de su obra puede admirarse en esta página web, y saber más cosas sobre él en este enlace; yo os dejo también alguna foto.

Enfilación de Punta de Lago (Muxía).

 

Hoy quiero invitaros a dar un paseo hasta la hermosísima playa de Lago, un lugar del cual me enamoré en cuanto lo vi: arena blanca y finísima, aguas azules y tranquilas, y un pinar aislándola de la civilización. ¡Un paraíso! Su nombre procede del pequeño lago que forma el río do Lago en su desembocadura. Es un lugar salvaje y natural, y ojalá que, con la ayuda de todos, siga así durante muchos años.

Torre

Llegué hasta la playa desde Muxía, donde por supuesto paré a visitar su Santuario y su faro. ¡Es una visita obligada! Conduciendo unos 9 km por la AC-440, encontrareis un pequeño desvío a mano izquierda que indica dónde está la playa. No tiene pérdida.

Al final de la playa de Lago hay unas rocas que la separan de la playa de Barreira; y, en medio de esas rocas, encontramos esta hermosa señalización. La torre es blanca, tiene 7 metros de altura, y su luz es blanca, roja y verde, pudiendo alcanzar hasta 6 millas la blanca y 4 la roja y la verde. Depende de la Autoridad Portuaria de A Coruña.

Torre de cerca.

Pero, como el título indica, esta señal es una enfilación, lo que significa que tiene que haber dos torres. La segunda no es nada fácil de ver, pero recorriendo la playa con calma en mi última visita la descubrí, escondida entre los árboles.

Tiene unos 8 metros de altura y es ciega, no tiene luz. Sirve únicamente como enfilación durante el día, ya que de noche es la torre anterior la que guía con su luz. No es algo muy frecuente, como me explicó un buen amigo, así que esto la vuelve un poco más especial.

PinarComo veis, este pequeño rincón de Galicia está lleno de maravillosos secretos que vale mucho la pena cuidar.

Enfilación del puerto de Caión (Laracha).

enfilación desde la carretera

Continuemos hoy con nuestro paseo por la hermosa villa de Caión visitando la enfilación de entrada a su puerto. Se trata de dos torres blancas separadas entre sí por unos 115 metros. Pueden verse ya desde lo alto de la carretera que baja hacia el pueblo, aunque aparcar para verlas es algo complicado.

enfilación posterior

enfilacion anterior

Así que lo mejor es bajar hasta Caión y pasear hasta su puerto, recorrer su dique de abrigo y desde allí tendremos una buena vista de ambas torres. Tienen cuatro metros de altura. El color de su luz es blanco y alcanza las cuatro millas.

gaviotas en CaiónAquí las veis, hermosamente enfiladas para ayudar a los barcos a entrar a puerto. Son prácticamente idénticas a la enfilación de Punta Villueira y Punta del Castillo, en Camariñas, aunque un poquito más escondidas. ¡O no, según como se mire!

Enfilación de Punta Fiateira, Playa de Santa Cristina (Oleiros)

Esta singular enfilación se encuentra en la carretera que va desde A Coruña hacia Bastiagueiro. Poco antes de llegar a la rotonda donde está el monumento al Che Guevara, podemos aparcar el coche y bajar por un caminito de tierra que serpentea hacia el mar entre chalets de alto standing. Menos mal que sabía con seguridad que la enfilación estaba allí, al final del camino, después de atravesar todos aquellos tojos ¡no dudéis y seguid adelante! encontraréis una preciosa vista de la ría. La torre, de diez metros de altura, tiene dos lados completamente desiguales: el primero que vi es de piedra y redondeado; y el que está mirando al mar es plano, con azulejos blancos y rojos, un tanto deteriorados y pintarrajeados; esta foto con el sol de frente ayuda a disimularlo piadosamente.


La enfilación necesita una segunda torre a más altura; en este caso la encontramos encima de la avenida del Che Guevara, también rodeada de tojos; es muy similar a la primera, pero cuenta con una pequeña caseta pegada a ella.

Las luces de la enfilación de Punta Fiateira son blanca, roja y verde. Está funcionando desde 1955, cuando sustituyó a la enfilación del faro de Oza debido a las obras del dique de abrigo, que cambiarían el rumbo de entrada en el puerto de A Coruña.

Faros de Mera (Oleiros).

El faro de Mera es uno de los más curiosos que he visitado hasta ahora, puesto que está formado por dos torres muy parecidas y separadas entre ellas por trescientos metros. Leí en alguna parte que en realidad son torres de enfilación y que ambas tienen luz, la delantera blanca y roja y la posterior blanca; al lado de la más pequeña y cercana al mar se encuentra la antigua vivienda del farero, que actualmente alberga el Aula del Mar.

Llegar hasta el faro es realmente sencillo. Entrando en Mera por el sur (desde Coruña venía yo) hay que atravesar el pueblo por su bonito y empedrado paseo marítimo; ya casi saliendo de Mera se ve una carretera a la izquierda con un cartel que señaliza el faro. Sólo hay que seguirla durante unos dos kilómetros y ya llegamos al Aula del Mar.

Dejé el coche delante del Aula, y ya a pie la rodeé, porque el primer faro está justo detrás. Desde allí hay unas vistas espectaculares de la ría que alcanzan hasta la Torre de Hércules. Las torres fueron construidas en 1917, y ya en 1932 las dotaron de electricidad. Una de ellas mide 11 metros y la otra 14. Ambas son de hormigón pintado de blanco y están rematadas por un lindo enrejado de piedra. Vale la pena además hacer una visita al Aula, porque albergan pequeñas exposiciones, proyectan audiovisuales y tienen mucha información sobre el duro trabajo de la gente del mar y sobre la vida natural de la comarca.

La segunda torre, a pesar de ser la más alta de las dos, es un poco más difícil de encontrar que la primera; recibe además menos visitas que su hermana pequeña (al menos siguiendo mi estadística personal: cinco a una), pero es quizá un poco inaccesible y  menos vistosa que la anterior. Para llegar hasta ella salimos paseando desde el Aula del Mar por la misma carretera por la cual llegamos en el coche, y, a unos trescientos metros, a mano izquierda, veremos un caminito que sube; allí, en medio de las rocas y los tojos, se levanta el faro.

Me costó un poco meterme en medio de semejante maraña de espinas y flores amarillas, pero, como siempre, quería sacarle una foto con el mar como fondo, así que no paré hasta acercarme a él. Y de verdad valió la pena, el paisaje desde allí es también magnífico. Este faro me trae muchos recuerdos personales, algunos buenos y otros no tanto, pero ver atardecer desde allí te reconcilia con la vida.

Enfilación de Punta Villueira (Camariñas)

Este pequeño faro de la foto superior forma una enfilación con la torre de Punta del Castillo (foto inferior). Y, la verdad, aunque ambas torres hacen su trabajo, las pobres, bonitas, lo que se dice bonitas, no son. A escasos metros de la primera vimos los restos de una antigua fábrica de salazón completamente abandonada; una pena, con la de historia que debe haber en ese lugar.

Para llegar hasta la enfilación entré en Camariñas desde el este y salí por la calle de Castelo. Cuando acabó la carretera asfaltada aparqué el coche en un pequeño mirador y seguí caminando unos metros más por el camino de tierra; ahí se encuentra la primer torre, la de la foto de abajo, en el lado derecho. Para sacar esta foto tuve que subir unos escalones y meterme entre los tojos, menos mal que llevaba botas altas. Desde allí hay un vista preciosa de la ría, la verdad, y el faro y su entorno algo salvaje también tienen gran encanto. La segunda torre está a menos de 1 km de distancia siguiendo el mismo camino de tierra. En realidad se puede llegar de una a otra dando un paseíllo, pero como no lo sabía hicimos el trayecto en coche ¡madre mía! Fui muy atrevida metiéndolo por ese barrizal lleno de socavones, debí tardar unos 10 minutos en recorrer esa pequeña distancia. Eso sí, la vista de la ría de Camariñas, maravillosa como siempre.

Faro de Punta del Castillo.