Faro de Cabo Vilán o Villano (segunda parte).

Después de haber conocido hace unos meses la historia del primer faro de Vilán, sumerjámonos ahora en la historia de la construcción del faro actual, el que fue el primer faro eléctrico de España. El proyecto, de los ingenieros Francisco Lizárraga y Adolfo Pequeño, fue aprobado en 1885. La ubicación escogida fue precisamente aquella que se había intentado rebajar, y que si se ve de perfil parece la joroba de algún enorme animal. En dicha planicie no había sitio para el edificio anexo, que se tuvo que construir en un nivel inferior, cuadrado y con un patio central. Unieron ambas construcciones con un túnel cubierto, con escaleras de peldaños de piedra. Otro edificio más albergaría la sala de máquinas, la carbonera, un taller, un almacén y un aljibe. 

Las obras no fueron rodadas, precisamente: tuvieron el inconveniente de que también interrumpían el haz de luz del primer faro, lo cual provocó las quejas de varios capitanes. Y durante su construcción aconteció la terrible tragedia del Serpent, un buque inglés con 175 tripulantes que se hundió el 10 de noviembre de 1890, salvándose sólo 3 hombres. El embajador inglés, entre otros, presentó durísimas quejas por los defectos del faro y la pésima comunicación con Camariñas. Los fallecidos fueron enterrados en el Cementerio de los Ingleses, muy cerca de Cabo Vilán, aunque años más tarde se repatriaron.

Entre el proyecto original y la inauguración hubo varios cambios en las diferentes dimensiones, alcances, presupuestos y máquinas previstas. Finalmente, a día de hoy, la torre del faro, de granito y planta octogonal, mide 25 metros. La altura de la luz sobre el nivel del mar es de 104 metros. Su gran altura es posible gracias al durísimo suelo de granito en el que se apoya. El alcance en sus inicios era ya de 28 MN, el de mayor potencia en España y de los mayores en Europa: se podía llegar a ver la Torre de Hércules sin perder de vista Cabo Vilán. Increíble.

Por fin el faro fue encendido la noche del 15 de enero de 1896. El exigente trabajo que requería obligaba a ser atendido por seis torreros, que luego debieron de aumentar a ocho, nada menos. Debían usar gafas ahumadas para soportar el intenso brillo además de un calor sofocante. Y tenían su propio detallado y complejo reglamento de funcionamiento.

En los diez años siguientes hubo que hacer ya mejoras: reparaciones de desperfectos, mejoras en las viviendas, nueva sala de máquinas, nuevo camino de acceso y una nueva planta en el edificio de torreros, que incluía galería y terraza. Así, el edificio del faro antiguo fue abandonado por completo. En 1925 se le dotó de una nueva sala de máquinas (jubilando las viejas de vapor) y luego se cambió el mecanismo de rotación del faro. En los años 50 se le cambió la linterna por otra completamente acristalada para emitir un sector aéreo. Y finalmente en los 60 entró en funcionamiento la sirena y se reemplazaron la óptica y la linterna. Muchos de estos aparatos se conservan en una de las salas que hay en el interior del faro, como podéis ver aquí abajo. Es el Centro de Interpretación de los Faros y Señales Marítimas.

La última modernidad en Vilán fue un radio-faro, puesto en servicio en 1922. Fue el primero en Galicia junto con el de Finisterre, y respondía a una demanda real de la navegación de altura y la de cabotaje. Según una placa que leí en el museo del faro, sus ondas llegaban a unas 20 millas del puerto de Nueva York, y hubo protestas internacionales por sus interferencias. Este servicio fue mejorando en las siguientes décadas hasta reunir en una sola sala todos los equipos necesarios para su funcionamiento.

En nuestro personal paseo por Vilán, después de bajar de la explanada del faro antiguo y antes de entrar al nuevo decidimos rodearlo para seguir ordenadamente las explicaciones de mi amigo. Por el lado derecho (mirando hacia el mar) se encuentra la caseta de gasoil de los grupos electrógenos de emergencia. Y por el izquierdo, donde termina la barandilla de piedra, una zona en la piedra viva que está más oscurecida. Allí se hacían en verano unas estupendas sardiñadas, cuando mi amigo iba de vacaciones a ver a la familia.

Después de pasear por el exterior del faro entramos en él. Allí pudimos disfrutar de un reconfortante café y visitar la sala de exposiciones, donde más o menos cada mes renuevan la muestra, siempre relacionada con Camariñas, los faros o el mar. Y, por último, un laaargo paseo hasta el famoso Cementerio de los Ingleses.

La carretera no puede tener más baches y socavones; bien es cierto que se puede recorrer caminando, pero son más de 7 km ir y otros tantos volver, no es tan fácil. Pero, como podéis ver por las fotos de arriba, el paisaje bien merece la pena. De hecho debo confesar que hice ese mismo camino tres veces, nada menos. Cabo Vilán bien lo merece.

Fuentes consultadas: información facilitada por un familiar de uno de los antiguos fareros de Vilán. Y la obra: “Faros de Galicia“, de la Fundación Caixa Galicia (con textos de Jesús Ángel Sánchez García, fotografías de José Luis Vázquez-Iglesias y dibujos de José Manuel Yáñez Rodríguez).

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Faro de Cabo Vilán o Villano (primera parte).

Puerta al faro

Puerta al faro

Hoy estamos de fiesta en el blog, pues hemos llegado a la entrada número 200, nada menos. Todo un acontecimiento que por supuesto se debe celebrar por todo lo alto, así que, para ello, vamos a lanzarnos de cabeza a conocer a un auténtico monstruo de las costas gallegas: el faro de Cabo Vilán. Uno de los lugares que más respeto inspira, que he visitado en más de una ocasión y siempre consigue hacerte sentir muy poquita cosa.

Para preparar esta entrada como se merece, recibí la inestimable ayuda de un buen amigo que ya me ha echado un cable en otras ocasiones. La historia de su familia está ligada a la del faro de Vilán, y sabe muchísimas historias sobre él. Muchos datos que leeréis aquí son una generosa aportación suya.

Llegando a Vilán.

Para visitar cabo Vilán lo mejor es llegar hasta el centro del puerto de Camariñas. De allí sale, bien indicada, la carretera hacia el faro, que se extiende unos seis km. Al irnos acercando a él lo iremos viendo a lo lejos, imponente, formidable, vigilando el mar como si estuviera en el fin del mundo. La carretera pasa entonces entre molinos de viento y granjas acuícolas, unas modernidades que estropean bastante el lado salvaje de ese lugar.

Carretera al cabo.

Carretera al cabo.

Lo primero que hay que saber sobre Cabo Vilán es que allí, en realidad, se encuentran dos faros. Sí, sí, como lo oís (o como lo leéis, más bien). Os cuento la historia que seguro que estáis deseando conocerla. Cabo Vilán siempre fue, además de una zona peligrosa, un emplazamiento estratégico. El Plan General de Alumbrado Marítimo de 1847 contempló la construcción de un faro de cuarto orden para señalizar la entrada a la ría, enlazando con el de Sisargas y el de Finisterre. En el proyecto de Alejandro de Olavarría se barajaron tres posibles emplazamientos dentro del mismo cabo, debido a la complicada orografía del mismo; finalmente se optó por la opción más económica, en una meseta algo retrasada, de fácil acceso y con abundante piedra alrededor.

Fuente: Archivo Histórico Nacional. Exp. “Obras de reparación del faro de Cabo Villano” ; 1873. (Del libro “Faros de Galicia”, de la Fundación Caixa Galicia)

El problema de esa ubicación era que había que demoler la parte superior de una roca, llamada Villano de Tierra (en contraposición al islote Villano de Afuera, que está enfrente), que tapaba el haz de luz del faro; en el plano de arriba se ve el perfil del cabo (en rojo se ha dibujado la parte de roca que se demolió y el faro actual). Pero la falta de presupuesto, la especial dureza de la piedra y el gran volumen de la misma (superior al calculado por el ingeniero) impidieron finalizar esta parte del trabajo, y los bajos más peligrosos frente a cabo Vilán quedaron ocultos a la luz. Aún así, el 10 de julio de 1854 el faro entró en funcionamiento.

Garajes.

Garajes.

Subida al viejo faro.

Subida al viejo faro.

Vayamos entonces primero a darnos un paseo por el faro antiguo. Está justo delante del nuevo (si le damos la espalda a su puerta). Hay que subir unas escaleras y a continuación un camino algo empinado, desde el cual tenemos, además, una magnífica vista del faro actual. En los restos que quedan se puede intuir lo dura que era la vida en aquella época.

El viejo faro.

El viejo faro.

La torre era de sillería, de planta octogonal y con una altura de algo más de 6 metros; el poco sitio que había se repartía entre el faro propiamente dicho, las dos viviendas, un pozo, un despacho, dos almacenes y pasillos, lo cual da una idea de la austeridad con que vivían y de cómo serían los inviernos para las dos familias. Hay también una columna de piedra cilíndrica de algo más de un metro de alto: es lo que queda de la embocadura a tierra del cable del pararrayos. Podéis verlo todo en la foto de aquí abajo.

Faro viejo

Interior del antiguo faro.

Interior del antiguo faro.

El gravísimo defecto del faro de Vilán se hizo evidente al provocar diversos desastres marítimos: el Iris Hull, el Brigneti y la colisión entre el Gijón y el Laxham, entre otros, así que en seguida se planteó la necesidad de hacer algo para remediarlo. Hubo varios proyectos que quedaron en agua de borrajas, incluído uno que incorporaba una estación semafórica que finalmente acabó en Fisterra; en medio de la falta de interés (debido a su inminente fuera de servicio) por realizar la necesarias reparaciones del primer faro, que ya se encontraba en un estado más que lamentable, y entre las quejas del ministro inglés de turno, se aprobó el proyecto definitivo en 1885. Francisco Lizárraga y Adolfo Pequeño fueron los ingenieros. Cabo Vilán, por fin, tendría el faro que se merecía: no sólo sería una luz de primer orden, si no que sería el primer faro de España en disponer de un sistema de alumbrado eléctrico. El aparato de alumbrado del faro original se trasladó para ser usado en el de Touriñán, como siempre para no desaprovechar nada.

Viejo camino de abastecimientoPor qué finalmente construyeron en ese lugar el primer faro realmente sigue una incógnita sin respuesta clara entre los expertos: desde allí se aprecia cómo la roca donde se levanta actualmente el faro Villano tapa la vista desde el faro antiguo, y, por tanto, también su luz. ¿Fue una equivocación, un error de cálculo, un fallido ejercicio de austeridad? Lo que sí sabemos es cómo subían hasta allí los carros con el combustible para el faro: por un estrecha senda, ahora llena de tojos, que sale desde el sur del viejo faro hacia la carretera actual. Se puede intuir en la foto de la derecha.

Pronto seguiré contando el resto de la historia. Faro Vilán bien se merece que me extienda.

Faro de Punta Atalaia (San Cibrao)

Llegada a los faros.

Hoy estáis de suerte: os llevo de visita a conocer el faro de San Cibrao, uno de los pueblos con más encanto de A Mariña Lucense, y uno de mis favoritos en Galicia junto a Caión y Cedeira (que, curiosamente, empiezan todos por la letra C). Es una preciosa península que se formó cuando la acumulación de arena unió a tierra firme una pequeña isla. Llegamos hasta allí desde Coruña por la carretera LU-862. Y el faro, uno de los más urbanos que he visto hasta ahora, se encuentra al norte del pueblo, muy bien señalizado.

faros y farallóns

El puerto de San Cibrao, junto al de Burela o Bares, fue antaño coto célebre para los cazadores de ballenas. Además San Cibrao era un conocido refugio para navegantes, y ya desde el siglo XVIII se hablaba de un facho sobre el monte Atalaia (que toma su nombre de la función que tenía como vigía).

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La necesidad de un faro en este punto de la costa surgió por el auge en el siglo XIX de la fábrica de Sargadelos en Cervo, un pequeño complejo industrial formado por fundición, alto horno, viviendas para obreros e incluso capilla; casi casi una pequeña ciudad. Fabricaban desde loza fina y cerámicas hasta ruedas hidráulicas y munición para el ejército, pasando por esculturas, fuentes y como pequeño guiño la escalera interior del faro de Corrubedo. El intenso tráfico del puerto de San Cibrao hizo que la Comisión de Faros decidiese edificar allí un faro de sexto orden que además señalizase los islotes Farallóns (visibles en la segunda foto, a la derecha de la misma). Se decidió integrar la torre de mampostería, de casi 9 metros de altura, en la fachada posterior del edificio de la vivienda del farero. El faro fue encendido el 30 de mayo de 1864. La linterna, octogonal, ofrecía una luz blanca con un alcance de 9 millas. Podéis verlo en la foto de la derecha en primer plano.

parte posterior faro antiguo

En 1922 se cambió su apariencia, y en 1927 su linterna, con un nuevo torreón metálico que es el que se ve en la actualidad. Sin embargo, el alcance de la luz se ve insuficiente, así que se aumentó a 12 millas con una nueva lámpara de acetileno. Pero pocos años después ésta fue sustituida por otra lámpara eléctrica.

ambos faros

Nuevos tiempos, nuevos cambios. En 1980 se inaugura el complejo industrial de Alúmina-Aluminio, que a día de hoy, con el nombre de Alcoa San Ciprián, genera él solito el 30% del PIB de la provincia de Lugo. Se hizo entonces imprescindible mejorar el faro de punta Atalaia, y se toma la decisión de construir uno nuevo a la derecha del original (mirando hacia el mar). Será una torre cilíndrica de casi 14 metros de altura, blanca y con una franja negra. Entra en servicio en 1983 y su luz blanca alcanza ahora las 20 millas.

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El farero que lo atiende, y que vive en el edificio del antiguo faro, se ocupa también del vecino faro de Roncadoira, además de otras balizas. Depende de la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao, quien por cierto, lo tiene en un estado un tanto… descuidado, como se ve en las fotos de aquí abajo.

Otro día, al hilo de otras señalizaciones que hay en San Cibrao, os hablaré de la Maruxaina y del islote Anxuella. Sin prisas.

Antiguas fotos de Ribadeo y del faro de Illa Pancha.

Me escribe un amigo de los faros, del blog y de Galicia, Marcial, nacido en Ribadeo y actualmente vecino de Barcelona. Guarda con mucho cariño fotos, reportajes y recortes de las tierras gallegas que tanto añora, y me las envía para compartirlas y mostrar cómo era Ribadeo, principalmente la zona cercana al faro de Illa Pancha, sobre el cual ya escribí en su día.

Vista aérea de la ria. 1957. Ribadeo-Vilavella-Vilaselán Castropol y Figueras (Foto Sáez)

Vista aérea de la ria. 1957. Ribadeo-Vilavella-Vilaselán, Castropol y Figueras (Foto Sáez)

Vista aérea del casco urbano de Ribadeo (1961)

Vista aérea del casco urbano de Ribadeo (1961)



Isla Pancha-El Faro

Isla Pancha-El Faro

Ribadeo. Isla Pancha-El Faro Primer plano de ola contra los Apóstoles.

Ribadeo. Isla Pancha-El Faro. Primer plano de ola contra los Apóstoles.

Ribadeo cargadero de mineral. (1952)

Ribadeo, cargadero de mineral. (1952)

Ribadeo. Cargando mineral en Buque ZURRIOLA

Ribadeo. Cargando mineral en Buque ZURRIOLA

Me aclara que las fotos no las sacó él, si no que son postales que adquirió en Foto Sáez y en la Librería Cervantes. Y también me envía un folleto que editó el MOPU (podéis verlo aquí abajo) cuando se inauguró el Puente de Los Santos (llamado así, me cuenta Marcial, porque arranca al lado de la capilla de San Miguel y termina en la de San Román). En él se pueden ver fotos curiosas de la colosal obra.

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Y por último, y no menos importante, unos recortes de prensa que ha seleccionado sobre el maravilloso faro de Illa Pancha, entre los que se incluyen noticias sobre su futura privatización, llena de polémica. Pinchando encima de cualquier foto se os abrirá en grande para que la leáis mejor.


¡Un abrazo, Marcial!

Faro de las Islas Sisargas, un poco más cerca.

camino a las SisargasDesde que tengo mi nueva cámara de fotos con su maravilloso objetivo, una de las visitas que estaba deseando repetir era al cabo de San Hadrián para fotografiar el faro de las Islas Sisargas (deseo sólo superado por el de pisarlas con mi propio pie, claro está…) Así, pues, en nuestra última excursión a Caión nos acercamos hasta allí aprovechando las últimas horas de luz del día. Un día frío y nublado como bien se ve. ¡Pero la excursión mereció mucho la pena!

San HadriánY, aprovechando la visita, decidí investigar un poco más sobre estas islas y su faro; supe así que unas ruinas en el sureste de la Sisarga Grande parecen ser de una capilla destruida por el pirata Francis Drake en 1589. Supe también que se vio como muy necesaria la construcción de su faro, por el peligro de las islas para los navegantes, los numerosos naufragios que acontecieron allí en el siglo XVIII, y que junto con el faro de cabo Vilán iluminaría la costa entre A Coruña y Fisterra, un arco de costa muy amplio.

Los cuatro edificiosLo que no parece muy clara es la autoría del proyecto: mientras que un experto en la materia como Sánchez Terry se la adjudica al ingeniero Celedonio de Uribe, éste no lo menciona entre sus obras, y además guarda muchas diferencias con otros faros suyos. Sea como fuere, al faro se le dotó de un aparato de cuarto orden con luz blanca fija variada por destellos rojos, se le edificó una robusta torre de 4 metros de lado y poco más de 7 de alto, y se inauguró el 29 de julio de 1853 (día de Santa Marta, por cierto). Se construyó también un horno, y poco después un pequeño embarcadero.

faro actuak y sirenaA  principios del siglo XX, considerándose insuficiente su alcance, se decidió cambiarlo a un aparato de segundo orden, lo cual implicaba reformas importantísimas en en la forma de la torre, en el cambio de linterna y en la cúpula. Pero el tema se retrasó durante años a causa de una guerra de precios, y mientras se solucionaba decidieron levantar un faro provisional a 170 metros de distancia con la misma linterna del primero.

primer plano del faro actualSolucionados todos los problemas, terminó la reforma y el flamante faro se alumbró en 1915. Tenía ahora un alcance de 23 millas, mientras que el anterior sólo era visible a unas 11. La apariencia de su luz pasó a ser blanca. El faro provisional se abandonó a su suerte y quedó allí, arruinándose poco a poco. A finales de los años 70 se aprobaron nuevas obras para mejorar la vida de los fareros en la isla, y la historia de las mismas me fue contada amablemente por Francisco hace unos meses.

La sirenaAl oeste del faro se puede ver este edificio en ruinas: era la sirena, que empezó a funcionar en 1915 para avisar a los navegantes en días de mucha niebla. Era grande, porque incluía vivienda, patio y almacén. Tenía un sonido de dos segundos de duración (emitido cada quince segundos), pero hoy en día está en desuso.

faro provisional

Faro provisional

Y en la parte este de la Sisarga Grande, cerca de las pequeñas, se ven estas ruinas de la izquierda que supongo serán del faro provisional, que estuvo funcionando durante casi tres años. Era una casita rectangular con una torre octogonal de 4 metros.

Malante y Sisarga Chica

Malante y Sisarga Chica

En fin, muchas historias románticas para unas islas maravillosas pero consideradas un infierno por quienes tuvieron que trabajar allí. Y un magnífico paseo para quienes amamos el mar, las islas y los faros.

Faro de Louro (Punta Queixal, Muros)

faro de Louro

El de Louro es un pequeño y robusto faro situado en la falda del Monte Louro, un cerro de granito de 241 metros de altura y rematado por dos cumbres. El lugar, por supuesto, está rodeado de leyendas, como la que asegura que el monte está horadado por una sinfín de cuevas secretas. Posiblemente fue utilizado como vigía de la ría de Muros-Noia. Y, a su lado, la laguna de As Xarfas, donde se ubica una legendaria ciudad sumergida.

torre

Nuestra ruta comenzó en Muros, concretamente en el faro de Rebordiño. Continuamos conduciendo hacia el oeste por la carretera AC-550, que va bordeando la costa. A unos seis km de Muros veremos un cartel que nos indica que hay que tomar un desvío hacia la izquierda. Dos km más y encontraremos el faro.

El faro, de quinto orden, fue inaugurado en 1862 con el fin de señalizar la entrada a la ría de Muros-Noia. Es muy similar al faro de A Robaleira, en Cedeira, (que es casi casi mi faro favorito, hay ahí una dura pugna con el de Ortegal) dado que ambos fueron diseñados por don Celedonio de Uribe. Su diferencia más llamativa está en la torre, ya que la de Cedeira está cubierta de azulejos blancos y en cambio la de Louro es de sillería. Mide 8 metros de alto y tiene forma hexagonal. Su luz, de color blanco, se eleva a 27.5 metros sobre el nivel del mar. La linterna, como véis arriba, es octogonal.

restos construcción

paisajeMirando hacia el mar, a la izquierda del faro se ven los restos de una construcción, cuyo uso no pude descubrir, pero imagino que sería un almacén o quizá un refugio anterior al faro. Delante de la torre hay grandes rocas de distintas formas y tamaños. Curioseando entre ellas perdí, sin darme cuenta, mis gafas de sol. Me llevó media hora encontrarlas, escondidas entre unos matojos. ¡Menos mal, porque les tengo mucho cariño!

vista desde atrás

En 1919 el faro se reformó con un juego de pantallas giratorias accionadas por una maquinaria de relojería. En 1949 se le cambió la lámpara por otra con válvula solar, y gracias a ello mejoró su alcance, pasando de las 10 millas iniciales a las 12 actuales; se suprimió entonces el personal que la atendía y se agregó al servicio del faro de Rebordiño, donde vivía el técnico. En 1993 se electrificó.

roca y musgoComo veis, es un lugar magnífico para visitar; muchas personas se habían acercado a conocerlo, aprovechando que era festivo y el día muy agradable; tuve incluso que esperar para conseguir fotos donde no se viese a nadie. También me fijé en que los lugareños se acercan hasta allí a pescar, como en muchos otros faros, aprovechando la buena situación de los mismos. ¡Seguro que consiguen tan buenas piezas como las fotos que hoy os traigo!

Faro de Rebordiño (Muros).

 

faro desde  la carretera

Este elegante a la par que discreto faro está situado a apenas un km al oeste de la villa de Muros, en la carretera que lleva hacia Carnota. Y digo discreto porque en las ocasiones en que transité por esta vía nunca reparé en él. Aunque conste que está situado en una curva, y al dejarlo a mi derecha no es nada fácil verlo. Tienes que saber que está ahí, pero también lo descubres si haces el recorrido para entrar en Muros y no para salir, como solía hacer yo.

torre

Fue inaugurado el 1 de septiembre de 1909, con el fin de reforzar la iluminación del faro de Louro, y así facilitar la entrada al puerto de Muros. Inicialmente tenía un alcance de 6 millas. Su esbelta torre, de 6.5 metros de altura, es lo que le da una personalidad propia, puesto que es la única de fundición de hierro entre los faros gallegos. Tiene un aire residencial al estar adosado a un lateral de la vivienda, en vez de a su fachada; esto se decidió así por el poco terreno disponible. El edificio es de dos plantas y tiene forma de U; en la planta inferior se situaron las dependencias destinadas al servicio del faro, y en la superior la vivienda del torrero, bastante amplia.

parte trasera

Tras fotografiarlo desde la carretera decidí que sería buena idea sacar alguna foto desde atrás, con el mar al fondo. Como podéis apreciar, logré mi objetivo, pero tuve que superar numerosas dificultades.

linterna

Y es que, para conseguirlo, tuve que subir unas escaleras que hay a la derecha del faro, pasada la casa naranja (y que sospecho que no son paso público), pisar unos pedruscos planos y bastante inestables, y por último atravesar unas silvas que me arañaron las piernas. Lo que más me preocupaba en realidad no era mi integridad física, sino la seguridad de la cámara de fotos. Yo ya saldría de allí a rastras si hacía falta, pero por favor que a ella no le pasase nada.

Pero valió la pena, porque desde allí vi mucho mejor la linterna octogonal. Su luz es roja, de sexto orden, y actualmente tiene un alcance de 10 millas.

El faro fue automatizado en 1924, y quedó entonces como vivienda para el técnico que atendía todas las luces de la ría de Muros, instalándose en aquel momento la pasarela que une la linterna del faro con la azotea del edificio. En la actualidad depende de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía de Arousa, y se encuentra deshabitado.

maleza

Y como regalos de despedida por hoy, una foto de la preciosa ría de Muros-Noia, y dos recomendaciones para comer: en la villa de Muros A Esmorga, un clásico donde probar delicioso marisco (para ocasiones especiales). Y a 30 km de Muros, en Santa Comba, parroquia de Vilar de Arriba, el café bar París. ¡La mejor hamburguesa que comí en mi vida!ría de Muros