Faro del dique de abrigo del puerto de Camelle.

Seguimos hoy conociendo las señalizaciones existentes en el hermoso pueblo de Camelle, así que nos vamos hasta su espigón. Dejamos atrás la obra de Man, el alemán de Camelle, y caminamos hacia el final del dique. He de avisar aquí que el paseo es extremadamente arduo e incluso diría que peligroso, puesto que el suelo es muy resbaladizo. En las dos ocasiones en que fui, con un año de diferencia entre ambas, pude comprobarlo por mí misma. El mar rompe con fiereza contra las piedras y no es fácil mantenerse en pie. Afortunadamente pude acabar mi camino sin mayores contratiempos, pero con mucho cuidado, eso sí.

Dique de abrigo

Y allí tenemos esta torre cilíndrica y verdiblanca. Mide 8 metros de altura, su luz es verde y alcanza las 3 MN. Desde el final del espigón puede verse además con claridad una boya, sobre la cual escribiré pronto.

Muelle pesquero

Muelle pesquero

En el muelle pesquero, además, se encuentra esta otra señal, una torre troncopiramidal verde de 4 metros de altura. Tiene un alcance de 1 MN y el color de su luz también es verde.

Pronto acabará nuestro paseo por Camelle, para continuar rumbo a la hermosa villa de Camariñas y a un imponente faro….

Enfilación de entrada al puerto de Camelle (Camariñas).

Puerto de Camelle

Hoy nos daremos un bonito paseo hasta el puerto de Camelle, una parroquia que pertenece al municipio de Camariñas. Es un lugar que, por desgracia, ha sido testigo de numerosos naufragios, y sus vecinos han arriesgado sus vidas en numerosas ocasiones para salvar a muchos marineros. Su ocupación desde siempre han sido la pesca y la industria conservera.

La enfilación de entrada al puerto es muy sencilla, como podéis ver en las fotos. La delantera está al borde del mar y es fácil de encontrar. Mide 6 metros, su luz es verde, blanca y roja y alcanza las 5 MN. Para encontrar la posterior hay que meterse entre las casas y allí podréis verla. Es una marca diurna, es decir, sin luz, y mide 6 metros.

Y no puedo dejar de mencionar que Camelle ha conseguido fama en el mundo entero gracias a uno de sus vecinos, Manfred Gnädinger, conocido como Man, el alemán de Camelle. Después de recorrer parte de Europa llegó a este pueblo en 1962 y ya no se marchó jamás. Dicen que se enamoró de una profesora y que, aunque su amor no fue correspondido, decidió quedarse allí, viviendo como un anacoreta, de la forma más sencilla posible. Era pintor, filósofo y escultor, y creó cerca del espigón de Camelle un parque escultórico muy personal. Falleció en 2002, tras el hundimiento del petrolero Prestige, que destrozó gran parte de la costa gallega y también de su obra. Dicen que murió por la inmensa pena que esto le causó. Lo que queda de su obra puede admirarse en esta página web, y saber más cosas sobre él en este enlace; yo os dejo también alguna foto.

¡Hasta la próxima!

Antiguas fotos de Ribadeo y del faro de Illa Pancha.

Me escribe un amigo de los faros, del blog y de Galicia, Marcial, nacido en Ribadeo y actualmente vecino de Barcelona. Guarda con mucho cariño fotos, reportajes y recortes de las tierras gallegas que tanto añora, y me las envía para compartirlas y mostrar cómo era Ribadeo, principalmente la zona cercana al faro de Illa Pancha, sobre el cual ya escribí en su día.

Vista aérea de la ria. 1957. Ribadeo-Vilavella-Vilaselán Castropol y Figueras (Foto Sáez)

Vista aérea de la ria. 1957. Ribadeo-Vilavella-Vilaselán, Castropol y Figueras (Foto Sáez)

Vista aérea del casco urbano de Ribadeo (1961)

Vista aérea del casco urbano de Ribadeo (1961)



Isla Pancha-El Faro

Isla Pancha-El Faro

Ribadeo. Isla Pancha-El Faro Primer plano de ola contra los Apóstoles.

Ribadeo. Isla Pancha-El Faro. Primer plano de ola contra los Apóstoles.

Ribadeo cargadero de mineral. (1952)

Ribadeo, cargadero de mineral. (1952)

Ribadeo. Cargando mineral en Buque ZURRIOLA

Ribadeo. Cargando mineral en Buque ZURRIOLA

Me aclara que las fotos no las sacó él, si no que son postales que adquirió en Foto Sáez y en la Librería Cervantes. Y también me envía un folleto que editó el MOPU (podéis verlo aquí abajo) cuando se inauguró el Puente de Los Santos (llamado así, me cuenta Marcial, porque arranca al lado de la capilla de San Miguel y termina en la de San Román). En él se pueden ver fotos curiosas de la colosal obra.

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Y por último, y no menos importante, unos recortes de prensa que ha seleccionado sobre el maravilloso faro de Illa Pancha, entre los que se incluyen noticias sobre su futura privatización, llena de polémica. Pinchando encima de cualquier foto se os abrirá en grande para que la leáis mejor.


¡Un abrazo, Marcial!

Baliza de Pedras de Sargo, Aguiño (Riveira).

Puente

Hoy continuaremos conociendo la parroquia de Aguiño. Después de un paseo por su puerto caminamos hacia el este y así llegaremos a una preciosa zona: el puente hacia As Centoleiras. Son una docena de islotes que deben su nombre a la centolla, que parece ser muy abundante en ese lugar.

El puente es de reciente construcción, y es muy agradable recorrerlo hasta llegar a la minúscula playa que hay al final del mismo. En ella, pequeñas familias disfrutaban de la tarde, que aquel día alternaba ratos de sol con otros de niebla. Desde allí se divisan el resto de islotes que hay entre Aguiño y Sálvora, que son muchos. Tienen unas formas muy peculiares, como podéis ver en las fotos que saqué. Cada uno de ellos tiene su propio nombre y leyenda, por supuesto; si tenéis curiosidad sobre el tema podéis leer algo más en la estupenda web Vivir Galicia.

Podréis imaginar que estos islotes son muy peligrosos para la navegación, así que al sur de los mismos, concretamente en as Pedras do Sargo, se ha edificado la baliza de Pedras de Sargo. Desde la pequeña playa en que nos encontramos se divisa perfectamente, y desde allí saqué las fotos que hoy os traigo.

Baliza a lo lejosComo véis, la torre es verdiblanca, y mide 12 metros de altura. El color de su luz es verde y alcanza las 6 millas náuticas.

Baliza y gaviotas

Al volver sobre nuestros pasos hacia Aguiño saqué esta foto de abajo con una bonita vista de las casitas de colores y la hermosa playa de Carreira. Lástima que el ansia por la construcción haya llenado el pueblo de edificios sin gusto ni personalidad, como en tantos pueblos…

Aguiño desde el puente

 

 

Enfilación de Punta de Lago (Muxía).

 

Hoy quiero invitaros a dar un paseo hasta la hermosísima playa de Lago, un lugar del cual me enamoré en cuanto lo vi: arena blanca y finísima, aguas azules y tranquilas, y un pinar aislándola de la civilización. ¡Un paraíso! Su nombre procede del pequeño lago que forma el río do Lago en su desembocadura. Es un lugar salvaje y natural, y ojalá que, con la ayuda de todos, siga así durante muchos años.

Llegué hasta la playa desde Muxía, donde por supuesto paré a visitar su Santuario y su faro. ¡Es una visita obligada! Conduciendo unos 9 km por la AC-440, encontrareis un pequeño desvío a mano izquierda que indica dónde está la playa. No tiene pérdida.

Al final de la playa de Lago hay unas rocas que la separan de la playa de Barreira; y, en medio de esas rocas, encontramos esta hermosa señalización. La torre es blanca, tiene 7 metros de altura, y su luz es blanca, roja y verde, pudiendo alcanzar hasta 6 millas la blanca y 4 la roja y la verde. Depende de la Autoridad Portuaria de A Coruña.

Pero, como el título indica, esta señal es una enfilación, lo que significa que tiene que haber dos torres. La segunda no es nada fácil de ver, pero recorriendo la playa con calma en mi última visita la descubrí, escondida entre los árboles.

Tiene unos 8 metros de altura y es ciega, no tiene luz. Sirve únicamente como enfilación durante el día, ya que de noche es la torre anterior la que guía con su luz. No es algo muy frecuente, como me explicó un buen amigo, así que esto la vuelve un poco más especial.

Como veis, este pequeño rincón de Galicia está lleno de maravillosos secretos que vale mucho la pena cuidar.

Señalizaciones del puerto de Aguiño (Riveira).

Dique de abrigo, AguiñoHoy nos daremos un paseo por Aguiño, una pequeña parroquia que pertenece al municipio de Santa Uxía de Riveira, en la ría de Arousa. Su actividad pesquera es muy importante y viene de muy antiguo, siendo el percebe la especialidad de Aguiño; cada mes de julio se celebra una fiesta popular para degustarlo.

Puerto de AguiñoPara guiar a los marineros en su puerto tienen dos luces, una es un poste rojo, al igual que su luz, y la otra un poste verde y blanco (y su luz es verde). En la foto de arriba ambas son perfectamente visibles.

Homenaje a los pescadores

Un paseo por su muelle nos llevará a conocer As Centoleiras (de las cuales hablaré otro día al hilo de la baliza de Pedras de Sargo) y esta preciosa escultura de la izquierda que homenajea a todos los hombres (y mujeres) de la mar.

A quien se anime a visitar Aguiño tiene cerca además otros lugares de interés, como el Parque de San Roque y el muelle fenicio.

¡Hasta pronto!

Faro de Punta do Faro (Viveiro).

El faro que traigo hoy al blog ha sido uno de los que más se me ha resistido. Y no porque me quedase un poco a contramano, que también, sino porque fui incapaz de encontrarlo la primera vez que lo intenté. Corría el año 2012. Me encontraba yo recorriendo a Mariña Lucense de este a oeste, en una organizada y completísima ruta que me llevó desde Illa Pancha hasta Viveiro, pasando por Ribadeo, Rinlo, Foz, San Martín de Mondoñedo, Fazouro, Nois, Burela, Cervo, San Cibrao, Portocelo, San Xiao, Celeiro y Chavín. Cuatro días de otoño espléndidos.

Y cuando me dirigía hacia la Punta do Faro me desorienté. Llegué al mirador de Monte do Faro, un lugar magnífico para disfrutar de las vistas de la ría de Viveiro y donde terminamos merendando, pero no era el lugar que yo buscaba. En teoría, subiendo hacia lo alto del monte debería encontrar, a mano derecha, una carretera que me llevaría hasta el faro. Pero yo sólo veía un estrecho caminito de tierra sin ninguna indicación. Volví sobre mis pasos, hacia el oeste. Recorrí bucólicas carreteras entre verdes pastos. No se veía a nadie a quien preguntar, y nos paramos a observar una familia de caballos que pastaba plácidamente. Hasta que vi en el retrovisor un coche de la guardia civil parado detrás del mío. No pasó nada, ellos tampoco tenían prisa.

Al final llegué a la conclusión de que el único camino que no había recorrido, aquel estrecho de tierra, era el correcto. Pero ya se nos hacía de noche y aún debíamos encontrar el hotel. Con un poco de pena nos marchamos de Monte do Faro, pensando que probablemente tardaría mucho tiempo en volver por allí.

Faro da punta do Faro.

Y sí, tardé unos tres años en volver: una excursión a la playa de As Catedráis este invierno tuvo la culpa. Después de dar un paseo por Celeiro pasamos tan cerca de Monte do Faro que decidí recorrer aquel sendero, y así descubrí que sí, que al final de unos cuantos metros nos esperaba, muy escondido, el faro. Realmente el camino no es tan escarpado como yo recordaba, y podría recorrerse en coche, aunque muy despacio, eso sí. Lo ideal sería aparcarlo y disfrutarlo paseando, quizás arriba, en el mirador, puesto que a pie de monte apenas hay sitio. Un caminito serpenteante baja hacia él, y desde allí se puede observar el islote Gaveira, el faro de punta Socastro, y, cuando las nubes lo permitían, la isla Coelleira.

El faro de punta do Faro es una torre cuadrangular roja de seis metros de altura. La luz, situada a veinte metros sobre el nivel del mar, es roja y alcanza las siete millas. Su función es señalizar la entrada a la ría de Viveiro.

Como véis, una preciosa excursión por la naturaleza gallega. La espera valió la pena.