Nueva vida para los faros de Oza (A Coruña) y Lariño (Carnota).

Con los barcos al fondo.

Leo con alegría en la prensa de hoy que, gracias al acuerdo entre el Concello de A Coruña y la Autoridad Portuaria, el abandonado faro de Oza disfrutará una nueva vida convertido en un espacio cultural y formativo. Además del faro se acondicionará el entorno del mismo. Os dejo aquí los enlaces a las noticias: El Ideal Gallego, A Opinión de A Coruña y La Voz de Galicia.

Y a ello se suma la posible firma de un convenio para la apertura del faro de Lariño, según recogen también La Voz de Galicia y El Correo Gallego. Espero que ambas actuaciones lleguen a buen puerto, porque guías de fiar no les faltan.

 

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Especial regreso al faro de Ínsua o Lariño (Carnota)

acercándomeEscribo esta entrada muy muy feliz por el regalo de haber podido estar el fin de semana del 15 de agosto en el faro de Lariño, invitada por Jose Luis, del Radio Club Hércules, al evento International Lighthouse Lightship Weekend.

faro sobre verdepiedras blancas
Su plan era quedarse allí los tres días y dormir en él; yo me acerqué a pasar la tarde, conocer el faro por dentro y verlo entrar en funcionamiento. ¡Un plan muy apetecible!

Antes de entrar en el faro y aprovechando que hacía una tarde de sol maravillosa (aunque soplaba un viento de miedo), primero me di un paseo por las playas cercanas para fotografiarlo a gusto desde ambos lados, en su entorno natural.

atardecer en la playaCarnota disfruta de unas playas maravillosas, salvajes y larguísimas, donde no se impide a la naturaleza desplegarse y florecer a gusto. Es una pena encontrarse de vez en cuando la mano del hombre en forma de residuos varios, pero como eran más bien escasos creo que se nota el esfuerzo de los carnotanos por cuidar de lo suyo.

cocina

sala de radioFui entonces al faro a conocer a mis anfitriones: Jose Luis, Jose Manuel y Andy; éste último vino expresamente desde Alemania para no perderse este acontecimiento. Me enseñaron el interior del edificio, que tiene mucha iluminación y es enorme, puesto que allí vivían dos familias; cada una disponía de cocina con despensa, baño y tres habitaciones. La planta tiene una ligera forma de U, y guarda similitudes con el de Sálvora, algo posterior al de Lariño.

sala de máquinasescalera de caracol
Y entonces llegó la mejor parte para mí: subir la torre octogonal por la estrecha escalera metálica de caracol y llegar hasta la linterna, al corazón del faro.

linternaAllí pasé un buen rato, disfrutando de esa sensación privilegiada y excepcional, del paisaje, del sonido del viento, que desde allí era espeluznante, de las vistas que llegaban hasta Fisterra y Corrubedo, y lo mejor de todo, de la puesta de sol.

balcón

Y en cuanto el sol desapareció tras el horizonte, el faro se encendió, él solo, sin que nadie hiciese nada. Como hace cada noche desde el 25 de octubre de 1921. Enhorabuena, señor Dalen. Y yo allí, como niña con zapatos nuevos. Maravillada.

puesta de solencendidoventanaFisterra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los faros de Fisterra y Corrubedo también se encendieron, y entonces empezó a hacer frío de verdad. Llevaba una chaqueta puesta, pero tuve que coger otra que suelo llevar en el coche para imprevistos. Regresamos a las habitaciones del faro, cenamos algo ligero y entramos en calor; mientras, los chicos se centraban en sus transmisiones de radio (me contaron después que en el evento participaron 2.000 estaciones, entre ellas muchísimos faros de todo el mundo).

faro encendidoPero al rato volví a salir, a pesar del frío. Quería fotografiar el faro por la noche, en plena actividad. Aunque parezca mentira, tengo poquísimas fotos nocturnas de los faros, siempre los visito a la luz del día. El faro estaba precioso, y tantas fotos le saqué que me aprendí de memoria la apariencia de su luz, y calculaba el momento perfecto para disparar la cámara.

luces nocturnasdetalle de la luz

Fue un día muy especial, porque, además de Lariño, aproveché para visitar otros dos faros muy cercanos, sobre los cuales escribiré otro día; y, aunque por la tarde sufrí pequeños percances (por mi legendaria torpeza sólo igualada por mi firme obstinación en acceder a los lugares más escabrosos con tal de conseguir una buena foto), la jornada acabó maravillosamente bien: con un cielo estrellado, un faro iluminándolo y los preciosos recuerdos que me llevo.

cielo estrellado

saludos

Quiero despedirme dando las gracias a Jose Luis, quien me escribió y me invitó a visitarles, y a sus amigos Jose Manuel y Andy. Los tres fueron muy amables conmigo, me atendieron de maravilla, me contaron un montón de historias y me ofrecieron un café calentito que me supo a gloria. Da gusto encontrar a gente tan estupenda ¡y que encima le gusten los faros! Desde lo alto del faro os digo ¡hasta la próxima!

postal

Fin de semana Internacional de faro en faro.

weekend

Me llega por correo la estupenda iniciativa de un grupo de radioaficionados gallegos que se han apuntado a un evento anual muy especial: pasar un fin de semana en un faro, en concreto el de Lariño. La reunión se celebrará el 16 y 17 de agosto.

La historia de esta singular aventura comenzó hace ya muchos años, en 1995; unos radioaficionados escoceses decidieron iniciarla para concienciar a la gente sobre la importancia del cuidado y la conservación de los faros, al mismo tiempo que promovían la radioafición. Decidieron pasar una noche en un faro una vez al año, y se estableció como fecha fija el tercer fin de semana completo de agosto. A partir de ahí, otros radioaficionados de todo el mundo se fueron uniendo, y este año ya son nada menos que 242 faros de 85 países.

Si quereis más información, os remito a la página oficial del evento por un lado, y a la de mis amigos gallegos por otro.

Yo ya anoté la fecha en mi agenda, y si una catástrofe no lo impide ¡allí estaré!

 

 

Faro de Punta Ínsua o de Lariño, Carnota.

Este espléndido faro fue construido entre los años 1913 y 1921 con el objetivo de enlazar los faros de Fisterra y Corrubedo.  Fue electrificado en el año 1947.  Su luz es blanca y roja y tiene un alcance de 20 millas.

Se encuentra en la punta Ínsua, un punto geográfico que según leí ayuda a fijar la entrada en el arco de Fisterra y la ría de Corcubión. Llegamos hasta aquí después de parar a comer en Muros, unos nueve kilómetros antes de Lariño (llegando desde el sur). Yendo por la carretera general ya se ve el faro a nuestra izquierda, y un cartel nos avisa por dónde debemos girar, la verdad es que no tiene pérdida.

Aunque en las fotos quizá no se note mucho, el faro tiene un entorno un tanto descuidado, lleno de maleza y pedruscos. Inhóspito, agreste, escabroso, como debe ser.  No es posible acercarse mucho a él porque le rodea una verja cerrada a cal y canto. La playa que está a su derecha también es pedregosa y solitaria.

Pudimos rodearlo sin apenas dificultades, pero no me fue posible sacarle una foto con el mar de fondo, como a mí me gusta, porque el faro está en un terreno algo elevado y no había nada cerca donde yo me hubiera podido subir para conseguir un gran enfoque. Un gran paseo que finalizó con una subida al monte Pindo ¡que nos dejó sin aliento!