“La tormenta de nieve”, Johan Theorin.

theorinPara recibir el 2017 con buen pie os voy a recomendar una lectura estupenda. Un país frío aunque acogedor, Suecia, y concretamente una isla del Báltico, Öland, son el escenario de la tetralogía de Johan Theorin, un autor que ha sabido reunir las leyendas locales y el folclore de su país con la investigación criminal. Cada uno de los libros está ambientado en una estación del año, y a éste (el segundo) le corresponde un invierno gélido, como imaginaréis. Dos faros construidos en 1846 en la localidad de Åludden (con el fin de diferenciar su puerto de otros de la isla) han sido testigos de infinidad de historias donde la muerte no tiene la última palabra, ya que, según la leyenda, los difuntos vuelven allí cada Nochebuena para celebrar esta fiesta cristiana. Desde que la casa de los fareros fue edificada con los restos de un naufragio, la desgracia persigue a quienes la han habitado, y ya en el siglo XXI la familia Westin no conseguirá escapar a ella.

Una novela absorbente y adictiva, donde los personajes evolucionan y nos descubren facetas sorprendentes e insospechadas de su personalidad. Como la vida misma.

¡Feliz y salitroso año!

“Los vigilantes del faro”, de Camilla Läckberg.

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Éste es el séptimo libro de una saga policíaca que me tiene completamente enganchada. Todas las novelas de Camilla Läckberg están ambientadas en Fjällbacka (Suecia), un pintoresco lugar además de su localidad natal, donde, por cierto, están tan encantados con que les llene el pueblo de cadáveres, que hasta organizan rutas turísticas por los rincones más mencionados en los libros. En este último una de las protagonistas, Annie, vuelve a Fjällbacka con su hijo tras un episodio de violencia familiar, y se refugia en el faro de Väderö, situado en el islote de Gråskär. El faro ya está fuera de servicio, pero, mientras funcionaba, los padres de Annie eran los dueños de la isla y los encargados de su mantenimiento. Hay muchas historias de fantasmas y espíritus que viven en la isla, ya que se dice que los que murieron en ella nunca pudieron salir de allí. La trama, además de centrarse en  el asesinato de un antiguo novio de Annie, da saltos en el tiempo para hablarnos de un farero que vivió en Gråskär con su familia a finales del s. XIX, y cuya misteriosa desaparición también tendrá su importancia en la trama.

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Después de una exhaustiva investigación en páginas escritas sobre todo en sueco, encontré una galería de fotos de Fjällbacka y su archipiélago, en el que se encuentra el islote de Gråskar; allí vi esta foto de la izquierda de un pequeño faro, en el que se pudo haber inspirado la señora Läckberg. Nada que ver con la inquietante ilustración de Alejandro Colucci de la portada.

Si os apetece engancharos os recomiendo su lectura desde el primer libro, “La princesa de hielo”, ya que la historia personal de los protagonistas se va desarrollando poco a poco y es prácticamente la mitad del argumento.

“La mujer del faro”, de Ann Rosman.

De casualidad llegó a mis manos esta estupenda novela policíaca, la primera de una saga que promete más intriga y emociones. La protagonista, como suele ocurrir, es la joven agente de policía que investiga el crimen, a saber, Karin Adler. El libro comienza con la aparición de un cuerpo emparedado en la despensa del faro de Pater Noster, en el islote de Hamneskär (Suecia). Para resolver el crimen Karin tendrá que indagar en sucesos ocurridos más de 40 años atrás, cuando el faro estaba habitado por el farero y su familia, protagonistas importantes en la historia. La investigación se mezcla con la vida personal de la policía, quien se recupera de una ruptura sentimental haciendo lo que más le apasiona en la vida desde que era niña: navegar en su barco de vela, recorrer la costa de Suecia, rodear sus islotes al amparo de los faros que la guían… constantemente la autora nos cuenta las travesías que Karin realiza con su velero, lo cual para mí tuvo mucho encanto. El libro además comienza con una preciosa cita de la famosa escritora danesa Karen Blixen, más conocida como Isak Dinesen:

“El remedio contra todo mal es el agua salada: sudor, lágrimas ó el mar.”

Lo peor fue perderme con los nombres suecos (tuve que volver a repasar el libro para anotarlos); también me lié un poco con la historia del faro, así que la consulté en la Wikipedia para entenderla mejor; y finalmente me confundía unos pueblos con otros, tenía la sensación de que la mayoría se llamaban igual, así que acabé por buscarlos y anotarlos en un mapa (a veces soy un poco maniática con algunas cosas).

También se menciona con frecuencia en la novela el faro de Vinga, famoso en su país porque allí creció el artista local Evert Taube, a quien se nombra asiduamente ya que las letras de sus poemas y canciones tienen también importancia en la trama.

El faro de Pater Noster, que existe realmente, es del año 1868, pero en 1977 se desactivó en favor del faro de Hätteberget. Entonces la torre empezó a oxidarse hasta que, gracias a diversas donaciones, comenzó a restaurarse en 2002. Para ello ¡lo trasladaron de una pieza! a la ciudad de Uddevalla primero y a la de Gotemburgo después. En el enlace de la Wikipedia aparece una foto de su viaje, muy muy curiosa. Tras cinco años de trabajos, el faro pudo volver a la islita de Hamneskär, donde fue reactivado.

Ha sido una historia sobre la cual me encantó investigar, y que además me llevó a descubrir la aventura extraordinaria de un escritor sueco, Bengt Gustav George Garsell, quien publicó un libro describiendo los faros de Galicia y la cornisa cantábrica, los cuales recorrió durante muchos meses. Leí la noticia (que es de 2009) en el periódico asturiano LNE, que os enlazo. Creo que el libro no se ha publicado en España, al menos eso creo porque no lo conseguí encontrar en la red. Una pena.