Cartel del festival Viñetas desde o Atlántico 2020.


El festival de cómic “Viñetas desde o Atlántico” se celebrará este año entre el 17 y el 23 de agosto. El cartel, con nuestra Torre al fondo, es obra del ilustrador mexicano Tony Sandoval. Si queréis disfrutar de la espléndida colección de carteles creados desde 1998 por grandes artistas, os dejo este enlace. ¡Que lo disfrutéis!

Enfilación de cabo Home y punta Subrido, Cangas (Pontevedra)

Enfilación de cabo Home y punta Subrido

Queridos lectores, para celebrar por todo lo alto que esta es la entrada 250 del blog (soy partidaria de celebrar siempre todo lo que se pueda, la vida ya es demasiado corta y difícil), voy a dedicar esta entrada tan especial a dos faros también muy especiales y que forman una unidad en todos los sentidos: cabo Home y punta Subrido. Les separa una distancia de 1 km en línea recta, casi 2 km si vais andando y más del doble en coche.

Robaleira, cabo Home y punta Subrido

Estas torres forman una enfilación, es decir que trabajan en equipo. Una enfilación es una ayuda a la navegación formada por dos puntos, que pueden ser artificiales, es decir, creados a propósito para este fin como estas torres, o bien naturales (montañas, un edificio singular, etc). Estos dos puntos permiten a quien navega saber que está en una ruta segura mientras los siga viendo en una misma línea imaginaria y vertical.

Faro de cabo Home y Robaleira.

Las fotos de esta entrada que saqué desde el mar son del año 2017, e iba yo felizmente camino de la isla de Ons para visitarla por primera vez. Quién me diría… Desde el barco disfruté de las vistas de a Costa da Vela y de todos los faros que la salvaguardan, además de las impresionantes rocas que los rodean. Sobre ellas, por cierto, hay una leyenda muy bonita que perdura, gracias a la tradición oral, desde hace más de cinco siglos, y que yo leí en el blog de Xoán Arco da Vella. Por aquella época, todos los pescadores que sobrevivían a la fuerza del mar salvaje de cabo Home aseguraban que la mayoría de los barcos se hundían de manera extraña, y que podían vislumbrar unos dientes muy afilados. Un día oscuro de tormenta un monstruo marino salió del agua y amenazó con devorar a todos los habitantes de Hío. Según cuentan, era más grande que 143 elefantes, pero un guerrero llamado Oridón decidió enfrentarse a él. Después de muchos intentos, encontró la manera de acabar con él gracias a su escudo y a la aversión del monstruo a la luz solar. El monstruo de cabo Home, agonizando, se hundió en el mar dejando sus púas fuera, y poco a poco éstas se fue petrificando. Hoy en día, esas púas todavía son visibles, ya que ahora son las rocas afiladas que hay junto al acantilado de cabo Home. Acercaos a verlas, pero cuidado con despertarlo…

Las torres de cabo Home y Subrido son muy similares y para alguien despistado podrían parecer gemelas viéndolas por separado, pero hay varias diferencias. Por ejemplo su altura: cabo Home, una de las más altas de Galicia, mide 17 metros, y sólo 12 la de Subrido. Pero es más fácil distinguirlas por el número de ventanas, ya que cabo Home tiene tres y Subrido sólo dos, y también por la base, más ancha, de la cual arranca el faro de cabo Home. Además Subrido está rodeado de árboles y el faro de Home está plantado en medio de roca viva. Sus luces son blancas y alcanzan las 10 millas.

Su construcción es relativamente cercana en el tiempo: su proyecto se encargó a Rafael Juanes en 1934 para señalizar la entrada norte a la ría de Vigo y salvar los bajos y arrecifes cercanos. Llegar hasta ellas es más o menos fácil, y os recomiendo que vayáis con ganas de caminar, porque llevar el coche es más un trastorno que práctico. Podéis aparcar con facilidad cerca de la escultura de Lito Portela la Caracola [en Donón], un lugar muy pintoresco  y visitado para disfrutar de la puesta de sol.


Desde allí parte un sendero de tierra con una indicación hacia praia de Melide de unos 3 km; ánimo y a por él. Iréis bordeando la costa todo el camino, y de paso que visitáis cabo Home tenéis a mano también, apenas a 400 metros, el singular faro de punta Robaleira (no confundir con el del mismo nombre en Cedeira, en la provincia de A Coruña) del cual hablaré otro día. De Robaleira a punta Subrido hay 1 km y medio. Y de Subrido de vuelta al coche otros 3 km. En total son unos 8 km, poca cosa para gente activa, como podéis ver.

Boya de punta Subrido

Y como guinda para la entrada de hoy una foto del faro de Subrido con la boya de punta Subrido, cortesía de mi primer viaje a Ons. Su luz es roja y alcanza las 5 millas. Espero que pronto visitéis todos estos lugares y que os encanten casi tanto como a mí. ¡Hasta pronto!

“El faro de la mujer ausente”, de David Fernández Sifres.


¡Vaya relato tan perturbador y absorbente! Una historia muy bien construida que nos hace viajar  una y otra vez desde la Segunda Guerra Mundial hasta la juventud del protagonista, en una época mucho más actual y recordada desde la madurez. Cinco adolescentes de distintos países coinciden cuatro semanas en un curso de francés en Normandía. Hugo, el chico español, es testigo una noche de tormenta de cómo un soldado dispara y mata a una mujer que intenta darle un papel antes de morir. Hugo intenta pedir ayuda en el faro situado apenas a cien metros, pero se desmaya y despierta horas después en un hospital. Nadie cree su historia porque no hay cadáver, no hay restos de sangre, ha desaparecido el agujero que una de las balas había dejado en la pared del faro, y el huraño farero, que acabará teniendo mucho protagonismo en la historia, se niega a hablar con él. Hugo y sus amigos comienzan a investigar hasta desvelar la tristísima historia que se esconde tras la visión de aquel asesinato, ocurrido muchos años atrás. Gracias a su intervención se aclaran malentendidos y viejas rencillas y se cierran heridas que nunca habían dejado de sangrar.

Me ha parecido una historia magnífica y tan bien narrada que acabé casi convencida de que estaba basada en hechos reales. Tiene misterio, amistad, primeros amores, odios viscerales y reconciliaciones, amor eterno, lealtad y gratitud. Me emocioné  hasta las lágrimas con su final y aunque esté catalogada como novela juvenil es una gran recomendación para cualquier edad.

Torre baliza bajo Borneira, Cangas (Pontevedra)

Amantes de los faros, visto que hace mucho tiempo que no comparto uno de mis viajes fareros, sed bienvenidos al comienzo de una ruta muy especial y muy ansiada por mí durante años, y que, por fin, pude disfrutar este invierno de 2020: a Costa da Vela. Recibe este nombre la zona de la costa de la península del Morrazo (no sé por qué a mi hija le hace tanta gracia este nombre) comprendida entre el cabo Couso y la pequeña población de Nerga (Cangas). Separa las rías de Pontevedra y Vigo y es la parte de tierra firme más cercana a la línea imaginaria que une las Cíes y Ons; os incluyo un mapa para que la ubiquéis.

¿Nunca os ha ocurrido que habéis oído hablar maravillas de un lugar que os atrae, que muchas veces habéis pasado lo bastante cerca como para casi verlo a lo lejos pero por un motivo u otro no pudisteis ir y os quedasteis con las ganas? ¿Que os habéis imaginado cómo sería estar allí e incluso alguna noche haber soñado que vais? (bueno, esto igual sólo me ocurre a mí, aunque yo cuando sueño añado rincones o pueblos inexistentes que me gustan mucho más que los reales, pero eso ya es otra historia). Pues a Costa da Vela y la ría de Aldán son para mí de esos lugares, que se quedan mucho tiempo en tu lista de visitas pendientes; repleto de faros, de lugares míticos y de playas increíbles. Y un día, por fin, lo que parecía complicado se vuelve sencillo y consigues llegar.

Por supuesto el mapa de mi periplo incluía varios faros y balizas; alguno de mis destinos no tuvo un final feliz, como por ejemplo el faro de punta Couso, con su camino secuestrado por unos vecinos. Otros me pusieron difíciles las cosas para llegar hasta allí, pero sólo consiguieron que valorase aún más lo que me esperaba tras el esfuerzo. Pero empecemos por el principio de la ruta, nuestra primera parada: la sencilla baliza del bajo Borneira, que avisa de unos inesperados y por ello peligrosísimos bajos, que con marea muy baja llegan a ser visibles. Aquí comenzamos nuestra personal ruta farera.

El bajo Borneira tiene mucha historia, y es que es un lugar más peligroso de lo que parece: allí naufragaron muchos barcos, entre otros el vapor-correo Valparaíso el 28 de febrero de 1887 y el transatlántico Southern Cross el 24 de diciembre de 1909. El primero salía de Vigo con destino al puerto peruano del Callao. Las más de doscientas personas que iban a bordo pudieron salvarse con la ayuda de los pescadores de la zona, pero el barco y toda su carga se hundieron y allí continúan; en aquel momento la baliza aún no estaba instalada, y el capitán confundió la luz de un barco con la del faro de las Cíes.

Y en la Nochebuena de 1909 el Southern Cross, que venía desde Liverpool y pensaba terminar su periplo en Buenos Aires, quedó encallado en las rocas del bajo cuando intentaba entrar en el puerto de Vigo; el mar reventó sus remaches y lo partió por la mitad, hundiéndose sin remedio. A sus señales de auxilio acudieron varias embarcaciones y sólo falleció un pasajero que por puro pánico se arrojó al mar. En este caso el accidente se debió a que la baliza, que llevaba funcionando un año, estaba averiada y el capitán confundió una luz de la costa o tal vez de otro barco con ésta. Os enlazo un maravilloso documental de la TVG, Buscadores de naufraxios, que bucea en estos bajos. Cementerio de barcos, le llaman.

El origen de la torre de Borneira está en una Real Orden de 1904 para balizar la ría de Vigo. Su proyecto se aprobó en abril de 1907 y entró en funcionamiento en diciembre de 1908. La base de la torre, de piedra, está fijada al propio bajo. El conjunto tiene una altura de 11 metros. Su luz es roja y alcanza las 5 millas.

Las fotos que veis fueron sacadas desde la minúscula playa de As Cunchas. Para llegar hasta ella salimos desde el puerto de Cangas y recorrimos unos dos km hacia el oeste por la costa, camino de cabo Home. La baliza se ve perfectamente dirigiendo la mirada hacia el sur, hacia Vigo. Pero hay muchos más lugares desde donde divisarla, id y buscad vuestro favorito en esta ría maravillosa.

Película “El extraño”, de Philippe Lioret.

el-extrano¿Cómo es posible que haya tardado tanto tiempo en ver esta preciosa película? ¡Pero si tiene todo lo que me gusta! Una antigua historia de amor, un libro que vuelve al pasado para narrarla, una casa familiar al borde del mar situada en una isla, y un faro inmenso y tremendo, al cual solo es posible llegar en barco y subir con arneses y sujeto a un cable. Menos mal que mi amiga Rosa estuvo atenta para recomendármela.

Una mujer viaja desde París a la isla de Ouessant, en el Finisterre francés, para vender la casa familiar, ya vacía. Su padre, que falleció hace diez años, fue el farero jefe en el faro de la Jument, situado frente a la isla. En la casa, la mujer encuentra entre el correo un gran sobre enviado a nombre de su madre, y, dentro, un libro escrito por alguien que ella no conoce y que habla sobre la vida de esa persona en el faro del fin del mundo. La historia salta entonces a 1963, al momento en que tras fallecer uno de los 6 fareros que atienden la Jument, llega quien le va a sustituir, Antoine, un joven novato, herido en la guerra de Argelia, lleno de ilusión por empezar una nueva vida allí. Pero los habitantes de la isla, y en especial sus compañeros, no se lo pondrán nada fácil ya que ven en él a un intruso, casi un extranjero. A pesar de la frialdad de los isleños, el joven Antoine conseguirá ganarse algunos corazones.

La película se estrenó en 2004 y me parece una pequeña joyita. Una historia sencilla, nostálgica y romántica, un paisaje bucólico y evocador a pesar de la dureza del mar y del viento que castigan la isla, unas escenas muy expresivas y llenas de sentimientos gracias a pequeños detalles como el acordeón o las miradas intensas de Antoine.

El faro de la Jument es uno de los más míticos del mundo y se hizo especialmente famoso gracias a las fotografías que en 1989 le sacó el fotógrafo francés Jean Guichard desde un helicóptero:

Lleva funcionando desde octubre de 1911, y atenderlo fue un auténtico infierno para los fareros, como declara uno de ellos en una escena de la película. Desde 1991, tras la automatización del año anterior, el faro se quedó sin sus guardianes.

En una entrevista realizada al director de la película, Philippe Lioret, leí que los exteriores de La Jument se rodaron en el propio faro, y para las escenas del interior construyeron una réplica exacta de la parte superior del mismo. Os dejo aquí el enlace de sus declaraciones para quienes queráis saber más sobre el rodaje. Espero que tengáis la ocasión de verla y disfrutarla tanto como yo.