Despedida de una de las últimas fareras.


Se nos jubiló Cristina. Tras casi cincuenta años como farera y de conseguir salvaguardar un importante legado, piezas históricas que se conservan en el Centro de Interpretación de naufragios, faros y señales marítimas da Costa da Morte, se ha ganado un merecido descanso; pero lo hace con mucha pena, temiéndose ser uno de los últimos fareros que vivirá en un faro. Han sido muchos años de trabajo, de pelear, contra la Naturaleza y a veces contra la burocracia, pero los echará mucho de menos. En La Voz de Galicia y Cadena Ser Cristina se despide ya con morriña de esa vida de la que puede estar muy orgullosa. Un gran abrazo para ella.

Anuncios

Artículo de Guillermo Esaín: “Nueve faros gallegos para una épica ruta costera”.

¡Buenísimos días desde Galicia!

Seguimos en pleno invierno, pero las temperaturas y el cielo despejado (incluso aquí en Galicia, sí) invitan a pasear y a conocer lugares únicos. Y pocas cosas hacen tanto porque un lugar sea más especial como un faro, ¡lo sabe todo el mundo! Así que Guillermo Esaín nos propone desde El Viajero – El País una ruta maravillosa entre Ribadeo y Ferrol. Sólo tenéis que pinchar en esta foto para acceder al artículo completo.

Guillermo es también el autor del libro Rutas por los Faros de España en coche (EL PAIS-Aguilar), y conoce muy bien nuestra costa. Las estupendísimas fotos que acompañan al reportaje son de Xulio Villarino, autor, entre otros, de un libro sobre faros gallegos: FINISTERRAES los faros de Galicia. Un regalo que sigue en mi lista de deseos, por cierto.

Que tengáis un maravilloso fin de semana y hasta pronto.

 

 

 

Otro paso más hacia la conversión de nuestros faros en hoteles.

El fin de semana, leyendo la prensa atrasada, encontré varios artículos donde se anunciaba la conversión en hotel de dos de nuestros faros más emblemáticos.

El primero de ellos, el de Corrubedo, no me pilló por sorpresa. Ya había leído hace meses que había un empresario interesado en hacer negocio con él. Según El Correo Gallego, Faro de VigoLa Voz de Galicia, será un hotel de cuatro estrellas más un restaurante de dos tenedores. Para ello, reformará los edificios anexos al faro, que en su día fueron vivienda, almacén y sirena; sin embargo, el restaurante estará en el mismo edificio del faro, que deberá también ser reformado. La concesión será por 25 años, nada menos.

Corrubedo

Pero el que me ha sorprendido conocer ha sido el proyecto previsto para el faro de Silleiro (Baiona). Leo en Vigo É, La Voz de Galicia y Atlántico que el Concello de Baiona y la Autoridad Portuaria de Vigo quieren potenciar el uso de los dos edificios que ocupa y ocupó el faro: el antiguo, a la orilla del mar, y el nuevo, unos 700 m más atrás y a mayor altitud. Aparte del uso hostelero se habla también de que albergue un museo, ya que hay una sala (que actualmente se puede visitar con cita previa) donde se guarda antiguo material del faro. Por el momento no ha sido adjudicado y está en fase de estudio.

Silleiro

Se levantan voces a favor y en contra de estos proyectos. Se habla de que tanto los edificios como los terrenos que los rodean están abandonados y descuidados, y que el hecho de cederlos a manos privadas llevaría a que disfrutaran de un cuidado constante. Lo cual deja en evidencia que el Estado no se está encargando correctamente de su mantenimiento, y que con estas concesiones se quita de encima unos gastos que pueden ser de gran importancia.

Además se explica que es una idea extendida y con gran aceptación en Europa, lo cual parece darle una pátina de solvencia y seriedad al asunto. Sin embargo, y aunque no dudo del enorme encanto que debe de tener dormir en un faro, pienso que la Autoridad Portuaria competente debería ser muy escrupulosa comprobando que el empresario cumpla todos los requisitos exigidos; y que uno de ellos, difícil de cuantificar pero muy necesario, debería ser el buen gusto a la hora de rehabilitar y decorar el edificio. Sinceramente opino que no vale cualquier cosa y que hay que respetar el espíritu del edificio, del entorno y la historia de ese lugar, y miedo da ver algún resultado final.

En fin, parece que no hay vuelta atrás y esperemos que estos vientos de cambio sean para bien. Que si además de hotel se aprovecha para museo o para algún fin más cultural pues bienvenido sea.

Séptimo cumpleaños del blog.

Hoy se cumplen 7 años de mi primera publicación en el blog. Y, para celebrarlo, os quiero mostrar unas estupendas maquetas que se exponen en el Museo Militar de A Coruña, al que fui por primera vez este verano. La verdad es que en ocasiones visitamos más lugares interesantes cuando vamos a otras ciudades que en nuestra propia localidad; a veces es por saber que siempre estarán ahí y lo vamos postergando, otras por desconocimiento y otras incluso por no darle el valor que se merecen. Y un museo tan interesante como éste, y encima gratuito, es una pena no haberlo visitado antes.

Pero ahora que he cumplido con mi primera visita (creo que necesitaré otra más, y mejor si es guiada, para conocer las historias de algunos de los objetos tan chulos que hay allí) comparto aquí esta serie fotos de las maquetas que nos permiten descubrir la evolución de la Torre de Hércules desde su construcción. Espero que las disfrutéis.

Pues nada, mis queridos lectores, a seguir cumpliendo años conmigo así de bien. ¡Gracias por seguir ahí!

Reapertura del antiguo faro de Oza como espacio para uso social.

Por fin nuestro pobre faro de Oza, abandonado durante años y en un estado lamentable, ha pasado por un proceso de reforma para poder ser usado por ciudadanos, colectivos y entidades. Lleva apagado desde 1963 (55 años nada menos) a causa de la entrada en funcionamiento de la luz del dique de abrigo Pedro Barrie de la Maza. Hubo intentos de sacar partido al edificio, que está magníficamente bien construido y en un lugar de fantásticas vistas; aunque dichos intentos no salieron adelante, esperamos que esta vez, sí, sea la definitiva.

Para celebrar la reapertura, durante este fin de semana se han realizado varios eventos allí: talleres infantiles, recitales, coloquios, un estupendo monólogo de Isabel Risco, una merienda, etc. En el interior del faro, habilitado como dos salas y con baños, había unos paneles explicativos de la historia del lugar, desde fortín, lazareto, sanatorio y, finalmente, faro.

Por el momento la gestión del faro la llevará el Concello de A Coruña; se puede pedir para usarlo de forma puntual durante uno o dos días: para dar cursos, realizar reuniones de trabajo, celebrar conferencias o incluso reuniones familiares. El uso es gratuito, y se exige ser mayor de 18 años, estar empadronado en la ciudad de A Coruña y, por supuesto, comprometerse a dejar las instalaciones impecables.

En principio los vecinos parece que han acogido la idea con agrado. Era una auténtica pena ver el estado de abandono del faro, después de haber dado tan buenos servicios durante cuarenta y seis años. Ahora que no ilumina literalmente la bahía coruñesa podrá ser al menos lugar de muchos y provechosos encuentros. Y accesible a todos.

No obstante, la Asociación de Vecinos de Oza – Gaiteira – Os Castros y el Club Marítimo Oza-O Puntal están un poco a la expectativa de cómo funcionará este modelo de gestión por parte del Concello. Ambas asociaciones llevan años peleando por un uso vecinal del faro, pero en su opinión deberían ser ellas dos quienes se responsabilizaran de dicho cometido, dado que el faro está ubicado en su barrio. Barrio que en su día fue concello independiente hasta que en 1912 fue, digamos, anexionado o absorbido por el de A Coruña. También hay que comentar que el faro entró en funcionamiento en 1917, cuando ya Oza había perdido su independencia. En fin, que, como tantas cosas en la vida, no es cuestión sencilla de resolver, pero ahora miremos hacia delante y esperemos que de su uso salgan grandes proyectos.

Para finalizar, y para que os hagáis una idea de los arreglos del edificio, os muestro la foto de la izquierda, que saqué en mi primera visita al faro en 2011. Como veis han cambiado la barandilla, le han dado una buena mano de pintura y se ha enderezado la veleta. Haría falta también limpiar el muro de hierbajos, pienso yo.

En fin, que estos días le hado vueltas a la cabeza a un par de ideas que tendrían en el faro de Oza una ubicación magnífica donde llevarse a cabo. Quizá si se dan las circunstancias me anime a hacer yo misma alguna reserva. ¡Ya os contaré!

Señalizaciones del puerto de Laxe (A Coruña).

Este verano aprovechamos el 25 de julio para realizar una nueva visita a Laxe que resultó de lo más encantadora. Además de volver al faro, ¡parada obligada! nos acercamos a la pequeña Playa de los Cristales, caminamos hasta la curiosa furna da Escuma y la cercana Pena dos Namorados, rodeamos la iglesia gótica del s. XV Santa María da Atalaia y, por supuesto, descansamos en su maravillosa y eterna playa de azules aguas.

El puerto de Laxe cuenta con dos señalizaciones, cuyas fotos veis aquí arriba:

  • La del dique norte es una torre metálica verde y blanca de 6 m de altura; su luz también es verde y alcanza las 4 millas.
  • La del muelle sur también es metálica pero roja y blanca; mide 4 m, su luz es roja y alcanza las 3 millas.

Os dejo con una idílica foto de su playa, sin filtros ni retoques, únicamente la enderecé un poco. ¿A que apetece un chapuzón?

“La luz entre los océanos”, M. L. Stedman.

Este verano me recomendaron ver la película “La luz entre los océanos“, pero cuando supe que estaba basada en una novela publicada en 2012 preferí leérmela primero y verla a continuación; y la verdad es que ninguna de las dos me decepcionó. La historia está ambientada en la ficticia isla de Janus Rock, al suroeste de Australia, donde supuestamente se unen dos océanos: el Índico, cálido y tranquilo, y el Antártico, bravo y peligroso. De ahí el título de la obra. En dicha isla hay un faro, cuya torre, de piedra blanca, esbelta y elegante, se alza en lo más alto de la isla como una barra de tiza. A dicho faro llega a trabajar Tom Sherbourne en 1920 tras su traumático paso por la Primera Guerra Mundial. A Tom le tranquiliza seguir las normas; el orden y la rutina le reconfortan, en contraposición a las experiencias que sufrió en la guerra. Disfruta izando la enseña, reparando las piezas del faro, lijando, cepillando, rellenando, pintando, sacando brillo. Conoce y respeta sus obligaciones. Escribe con rigor y con una paz especial en el cuaderno de servicio, detallando cuándo enciende y apaga el faro, los fenómenos meteorológicos y los barcos que pasan. Todo a pesar de saber que probablemente nadie leerá jamás dichas anotaciones. En una de sus escasas visitas al continente conoce y se enamora de Isabel Graysmark. Cuando se casan y la lleva a vivir a la isla, Tom le muestra con orgullo su trabajo en el faro. El corazón de éste es su óptica, un palacio de prismas que, según Tom, semeja una colmena de cristal. Le explica a Isabel absolutamente todo: cómo funciona, para qué sirve cada pieza, cómo la óptica concentra la luz en cuatro haces y la refractan mar adentro. Ella en cambio, ebria de una libertad que no conocía, se deja llevar por sus emociones y se pasea desnuda por el faro y hace anotaciones en los mapas para poner nombres a todos los rincones de la isla. Y, mientras tanto, Tom solo puede pensar en que tendrá que pagar dicho mapa en la siguiente inspección. Son totalmente opuestos y sin embargo se aman sinceramente. Con los años, y tras tres dolorosos y frustrantes abortos, Isabel pasa por una grave crisis personal. Pero entonces arriba a la isla una barca a la deriva con el cadáver de un hombre y un bebé que llora a gritos. A partir de aquí, la pareja toma una serie de decisiones, a veces juntos, a veces de forma individual, que cambiarán drásticamente sus vidas para siempre.

La película está protagonizada por Michael Fassbender y Alicia Vikander. La pareja de actores se conoció y enamoró en el rodaje, y a día de hoy están felizmente casados. Antes del rodaje, pasaron un mes aislados en un faro para sentir en carne propia cómo debían sentirse los personajes. Esto seguramente contribuyó mucho a que saltara la chispa entre ellos. La película se rodó en las regiones de Otago y Marlborough (Nueva Zelanda) así como en la isla de Tasmania (en la costa de Australia). Para las imágenes del faro utilizaron el de Cape Campbell, en el estrecho de Cook (que separa las dos principales islas de Nueva Zelanda). Tenéis más información en esta interesante página web dedicada a ubicar libros y películas ambientadas en Australia.

Os recomiendo sinceramente tanto la lectura de la novela como la película, que es bastante fiel al libro. El personaje de Tom es muy interesante, la autora ahonda muchísimo en su carácter, su pasado y sus traumas. Nos habla extensamente de su trabajo en el faro y de cómo la rutina y las normas le ayudan a superar lo que vivió en la guerra. Me gusta cuando se pregunta en qué punto exacto se diferencian las corrientes del Índico y Antártico. ¿Cómo dividir esa masa de agua en dos océanos? Tom no entiende ese afán humano por dividir, etiquetar y diferenciar. O también cuando reflexiona sobre la paradoja de que una isla con semejante fuente luminosa como el faro de Janus Rock siempre esté a oscuras. Y es que el faro es siempre para los otros, y no puede hacer nada para iluminar el espacio que tiene más cerca….