FarosdeGalicia en Radio Coruña: los podcast de agosto.

Os dejo hoy los enlaces a los últimos podcast de RadioCoruña con las rutas que realicé o planeo realizar por los faros gallegos y su entorno. Espero que os gusten y que estéis empezando el nuevo curso con muchos planes y ganas de hacer cosas nuevas, como yo.
 

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“Faros de Galicia” en Radio Coruña.

Este mes de julio ha sido poco productivo en cuanto a visitas a faros se refiere. Y por tanto la escritura de artículos se ha resentido también. Pero, para compensaros un poco, voy a compartir los podcast de unas breves intervenciones que estoy haciendo en Radio Coruña los lunes de verano, para reseñar las excursiones que he ido haciendo estos años por las costas gallegas. Como escucharéis, además de faros también recomiendo otros lugares de interés, incluso alguna fiesta muy marinera. Aquí os dejo los enlaces del mes de julio. ¡Espero que os gusten!

 

Cristina Fernández, farera de cabo Vilán.

Para ponerle la guinda al faro de Vilán, os invito a conocer a una mujer excepcional: Cristina, la farera del lugar. Tiene una apasionante biografía que podéis conocer en este enlace a la web BROADLY (publicación de julio de 2016).

farera-costa-da-muerte

Foto de Guillermo Cervera.

También me han hecho llegar este increíble vídeo de aquí abajo. Pincháis en la imagen y os lleva a una página de Facebook. No hace falta que tengáis cuenta en esta red social, cuando os diga que para verlo inicies sesión o crees una cuenta, sólo hay que pulsar en “Ahora no”, y ya puedes verlo sin problema, e incluso maximizarlo. Es una publicación de Zoomin TV Italia de septiembre de 2016.

cristina

En La Voz de Galicia también la han entrevistado (con vídeo incluido) en febrero de 2017. Esto me llegó a través de mi amiga Amalia. De nuevo, pinchad en la foto.

Y como Cristina además de agradable, educadísima y un encanto es mediática a más no poder, aquí abajo (también en la foto) podemos leer más sobre ella. Se trata del blog VERNE, del periódico El País, artículo publicado en marzo de 2017, y llegó hasta mí a través de mi amiga Alicia B.

Espero que disfrutéis estos enlaces. ¡Hasta la próxima!

Faro de Cabo Vilán o Villano (segunda parte).

Después de haber conocido hace unos meses la historia del primer faro de Vilán, sumerjámonos ahora en la historia de la construcción del faro actual, el que fue el primer faro eléctrico de España. El proyecto, de los ingenieros Francisco Lizárraga y Adolfo Pequeño, fue aprobado en 1885. La ubicación escogida fue precisamente aquella que se había intentado rebajar, y que si se ve de perfil parece la joroba de algún enorme animal. En dicha planicie no había sitio para el edificio anexo, que se tuvo que construir en un nivel inferior, cuadrado y con un patio central. Unieron ambas construcciones con un túnel cubierto, con escaleras de peldaños de piedra. Otro edificio más albergaría la sala de máquinas, la carbonera, un taller, un almacén y un aljibe. 

Las obras no fueron rodadas, precisamente: tuvieron el inconveniente de que también interrumpían el haz de luz del primer faro, lo cual provocó las quejas de varios capitanes. Y durante su construcción aconteció la terrible tragedia del Serpent, un buque inglés con 175 tripulantes que se hundió el 10 de noviembre de 1890, salvándose sólo 3 hombres. El embajador inglés, entre otros, presentó durísimas quejas por los defectos del faro y la pésima comunicación con Camariñas. Los fallecidos fueron enterrados en el Cementerio de los Ingleses, muy cerca de Cabo Vilán, aunque años más tarde se repatriaron.

Entre el proyecto original y la inauguración hubo varios cambios en las diferentes dimensiones, alcances, presupuestos y máquinas previstas. Finalmente, a día de hoy, la torre del faro, de granito y planta octogonal, mide 25 metros. La altura de la luz sobre el nivel del mar es de 104 metros. Su gran altura es posible gracias al durísimo suelo de granito en el que se apoya. El alcance en sus inicios era ya de 28 MN, el de mayor potencia en España y de los mayores en Europa: se podía llegar a ver la Torre de Hércules sin perder de vista Cabo Vilán. Increíble.

Por fin el faro fue encendido la noche del 15 de enero de 1896. El exigente trabajo que requería obligaba a ser atendido por seis torreros, que luego debieron de aumentar a ocho, nada menos. Debían usar gafas ahumadas para soportar el intenso brillo además de un calor sofocante. Y tenían su propio detallado y complejo reglamento de funcionamiento.

En los diez años siguientes hubo que hacer ya mejoras: reparaciones de desperfectos, mejoras en las viviendas, nueva sala de máquinas, nuevo camino de acceso y una nueva planta en el edificio de torreros, que incluía galería y terraza. Así, el edificio del faro antiguo fue abandonado por completo. En 1925 se le dotó de una nueva sala de máquinas (jubilando las viejas de vapor) y luego se cambió el mecanismo de rotación del faro. En los años 50 se le cambió la linterna por otra completamente acristalada para emitir un sector aéreo. Y finalmente en los 60 entró en funcionamiento la sirena y se reemplazaron la óptica y la linterna. Muchos de estos aparatos se conservan en una de las salas que hay en el interior del faro, como podéis ver aquí abajo. Es el Centro de Interpretación de los Faros y Señales Marítimas.

La última modernidad en Vilán fue un radio-faro, puesto en servicio en 1922. Fue el primero en Galicia junto con el de Finisterre, y respondía a una demanda real de la navegación de altura y la de cabotaje. Según una placa que leí en el museo del faro, sus ondas llegaban a unas 20 millas del puerto de Nueva York, y hubo protestas internacionales por sus interferencias. Este servicio fue mejorando en las siguientes décadas hasta reunir en una sola sala todos los equipos necesarios para su funcionamiento.

En nuestro personal paseo por Vilán, después de bajar de la explanada del faro antiguo y antes de entrar al nuevo decidimos rodearlo para seguir ordenadamente las explicaciones de mi amigo. Por el lado derecho (mirando hacia el mar) se encuentra la caseta de gasoil de los grupos electrógenos de emergencia. Y por el izquierdo, donde termina la barandilla de piedra, una zona en la piedra viva que está más oscurecida. Allí se hacían en verano unas estupendas sardiñadas, cuando mi amigo iba de vacaciones a ver a la familia.

Después de pasear por el exterior del faro entramos en él. Allí pudimos disfrutar de un reconfortante café y visitar la sala de exposiciones, donde más o menos cada mes renuevan la muestra, siempre relacionada con Camariñas, los faros o el mar. Y, por último, un laaargo paseo hasta el famoso Cementerio de los Ingleses.

La carretera no puede tener más baches y socavones; bien es cierto que se puede recorrer caminando, pero son más de 7 km ir y otros tantos volver, no es tan fácil. Pero, como podéis ver por las fotos de arriba, el paisaje bien merece la pena. De hecho debo confesar que hice ese mismo camino tres veces, nada menos. Cabo Vilán bien lo merece.

Fuentes consultadas: información facilitada por un familiar de uno de los antiguos fareros de Vilán. Y la obra: “Faros de Galicia“, de la Fundación Caixa Galicia (con textos de Jesús Ángel Sánchez García, fotografías de José Luis Vázquez-Iglesias y dibujos de José Manuel Yáñez Rodríguez).

Faro de Cabo Vilán o Villano (primera parte).

Puerta al faro

Puerta al faro

Hoy estamos de fiesta en el blog, pues hemos llegado a la entrada número 200, nada menos. Todo un acontecimiento que por supuesto se debe celebrar por todo lo alto, así que, para ello, vamos a lanzarnos de cabeza a conocer a un auténtico monstruo de las costas gallegas: el faro de Cabo Vilán. Uno de los lugares que más respeto inspira, que he visitado en más de una ocasión y siempre consigue hacerte sentir muy poquita cosa.

Para preparar esta entrada como se merece, recibí la inestimable ayuda de un buen amigo que ya me ha echado un cable en otras ocasiones. La historia de su familia está ligada a la del faro de Vilán, y sabe muchísimas historias sobre él. Muchos datos que leeréis aquí son una generosa aportación suya.

Llegando a Vilán.

Para visitar cabo Vilán lo mejor es llegar hasta el centro del puerto de Camariñas. De allí sale, bien indicada, la carretera hacia el faro, que se extiende unos seis km. Al irnos acercando a él lo iremos viendo a lo lejos, imponente, formidable, vigilando el mar como si estuviera en el fin del mundo. La carretera pasa entonces entre molinos de viento y granjas acuícolas, unas modernidades que estropean bastante el lado salvaje de ese lugar.

Carretera al cabo.

Carretera al cabo.

Lo primero que hay que saber sobre Cabo Vilán es que allí, en realidad, se encuentran dos faros. Sí, sí, como lo oís (o como lo leéis, más bien). Os cuento la historia que seguro que estáis deseando conocerla. Cabo Vilán siempre fue, además de una zona peligrosa, un emplazamiento estratégico. El Plan General de Alumbrado Marítimo de 1847 contempló la construcción de un faro de cuarto orden para señalizar la entrada a la ría, enlazando con el de Sisargas y el de Finisterre. En el proyecto de Alejandro de Olavarría se barajaron tres posibles emplazamientos dentro del mismo cabo, debido a la complicada orografía del mismo; finalmente se optó por la opción más económica, en una meseta algo retrasada, de fácil acceso y con abundante piedra alrededor.

Fuente: Archivo Histórico Nacional. Exp. “Obras de reparación del faro de Cabo Villano” ; 1873. (Del libro “Faros de Galicia”, de la Fundación Caixa Galicia)

El problema de esa ubicación era que había que demoler la parte superior de una roca, llamada Villano de Tierra (en contraposición al islote Villano de Afuera, que está enfrente), que tapaba el haz de luz del faro; en el plano de arriba se ve el perfil del cabo (en rojo se ha dibujado la parte de roca que se demolió y el faro actual). Pero la falta de presupuesto, la especial dureza de la piedra y el gran volumen de la misma (superior al calculado por el ingeniero) impidieron finalizar esta parte del trabajo, y los bajos más peligrosos frente a cabo Vilán quedaron ocultos a la luz. Aún así, el 10 de julio de 1854 el faro entró en funcionamiento.

Garajes.

Garajes.

Subida al viejo faro.

Subida al viejo faro.

Vayamos entonces primero a darnos un paseo por el faro antiguo. Está justo delante del nuevo (si le damos la espalda a su puerta). Hay que subir unas escaleras y a continuación un camino algo empinado, desde el cual tenemos, además, una magnífica vista del faro actual. En los restos que quedan se puede intuir lo dura que era la vida en aquella época.

El viejo faro.

El viejo faro.

La torre era de sillería, de planta octogonal y con una altura de algo más de 6 metros; el poco sitio que había se repartía entre el faro propiamente dicho, las dos viviendas, un pozo, un despacho, dos almacenes y pasillos, lo cual da una idea de la austeridad con que vivían y de cómo serían los inviernos para las dos familias. Hay también una columna de piedra cilíndrica de algo más de un metro de alto: es lo que queda de la embocadura a tierra del cable del pararrayos. Podéis verlo todo en la foto de aquí abajo.

Faro viejo

Interior del antiguo faro.

Interior del antiguo faro.

El gravísimo defecto del faro de Vilán se hizo evidente al provocar diversos desastres marítimos: el Iris Hull, el Brigneti y la colisión entre el Gijón y el Laxham, entre otros, así que en seguida se planteó la necesidad de hacer algo para remediarlo. Hubo varios proyectos que quedaron en agua de borrajas, incluído uno que incorporaba una estación semafórica que finalmente acabó en Fisterra; en medio de la falta de interés (debido a su inminente fuera de servicio) por realizar la necesarias reparaciones del primer faro, que ya se encontraba en un estado más que lamentable, y entre las quejas del ministro inglés de turno, se aprobó el proyecto definitivo en 1885. Francisco Lizárraga y Adolfo Pequeño fueron los ingenieros. Cabo Vilán, por fin, tendría el faro que se merecía: no sólo sería una luz de primer orden, si no que sería el primer faro de España en disponer de un sistema de alumbrado eléctrico. El aparato de alumbrado del faro original se trasladó para ser usado en el de Touriñán, como siempre para no desaprovechar nada.

Viejo camino de abastecimientoPor qué finalmente construyeron en ese lugar el primer faro realmente sigue una incógnita sin respuesta clara entre los expertos: desde allí se aprecia cómo la roca donde se levanta actualmente el faro Villano tapa la vista desde el faro antiguo, y, por tanto, también su luz. ¿Fue una equivocación, un error de cálculo, un fallido ejercicio de austeridad? Lo que sí sabemos es cómo subían hasta allí los carros con el combustible para el faro: por un estrecha senda, ahora llena de tojos, que sale desde el sur del viejo faro hacia la carretera actual. Se puede intuir en la foto de la derecha.

Pronto seguiré contando el resto de la historia. Faro Vilán bien se merece que me extienda.

Faro del islote de Anxuela (San Cibrao).

DIQUE DE ABRIGOContinuando con el paseo por San Cibrao que comenzamos el 7 de octubre, conocemos hoy la señalización del dique de Anxuela. Fue construido en 1955, y protege y cierra la playa de O Torno. La señalización es verde y mide 6 metros de altura. Su luz alcanza las 3 MN y es también de color verde.

Anxuela

Desde esta hermosa playa lo primero que me llamó la atención fue una escultura, la de la Maruxaina. Con la marea alta, la sirena Maruxaina parece nadar entre las olas. Según dice la leyenda, la Maruxaina vivía en una isla cerca de os Farallóns, en un palacio debajo del mar. Cuando se desataba una tormenta, salía a la superficie para cantar o tocar un cuerno, según algunos marineros para atraerles a las rocas y hacerles naufragar; pero hay quien cree que lo hacía para avisarles del peligro que se aproximaba.Maruxaina

Todos los años, el segundo sábado de agosto, hay una celebración muy popular a su alrededor: después de todo un día de fiesta, al llegar la noche se apagan todas las luces del pueblo; los vecinos bajan a la playa, donde la Maruxaina llegará en barca desde Os Farallóns entre sonidos de cuernos. Allí será juzgada y los vecinos deben decidir si la indultan o la condenan. Después del veredicto se celebrará una gran fiesta hasta el amanecer.

Además de pasear por la playa y visitar el faro de Punta Atalaia, os recomiendo visitar el Museo Provincial del Mar, un sitio realmente chulo con toda clase de instrumentos de pesca y navegación, además de piezas de interés biológico. Fue abierto gracias a la pasión coleccionista de un maestro de escuela, Francisco Rivera Casás. La entrada es gratuita.

Playa de Cubelas

En la otra playa de San Cibrao, Cubelas, destacan los restos de una fábrica de salazones conocida como o castelo marino.

Para quien quiera tener información más exhaustiva sobre el pueblo de San Cibrao, encontré un documento muy interesante sobre su historia escrito por Emilio Xosé Ínsua: O porto de San Cibrao (Cervo) ao longo da historia.

¡Hasta pronto!

Calendario de los faros de Galicia. “Queridos Reyes Magos…”

Ilustraciones

“Aunque ya sé que escribí y envié mi carta hace unos cuantos días, os escribo de nuevo para ver si podía cambiar alguna de las cosas que os pedí (bueno, el portátil no, que me hace mucha falta). Veréis, un amigo me escribió para contarme que había descubierto la web de una bióloga de Vigo que era MA-RA-VI-LLO-SA. Se llama Clara Cerviño, y además de científica es ilustradora. Y no he podido evitar enamorarme de sus acuarelas. Os cuento, queridas Majestades: Clara ha ilustrado un calendario con una selección de faros gallegos de las Rías Baixas, y me encantaría que me lo regalarais esta Navidad. Es muy fácil, vosotros que sois Magos auténticos podéis encargarlo fácilmente en su tienda, y el día 6 de enero llegaría a mi casa. Os estaría muy muy agradecida.

Os agradezco mucho el trabajo que hacéis, sé que hay mucha gente por ahí que pide cosas que no necesita, pero yo no soy una de esas, bien me conocéis. No obstante, si veis que mi carta no llega a tiempo porque ya habéis empaquetado mis regalos, no os preocupéis, mi cumpleaños está a la vuelta de la esquina y mucha gente se está preguntando qué le puede regalar a alguien como yo que nunca deja pistas de sus gustos. Estoy segura de que comenzaré el 2017 con esta joyita colgada en mi estudio.

P.D.: gracias a Clara Cerviño por su trabajo, por sus talleres y por su amor por la Naturaleza. Y gracias al Ilustrador de Barcos por ser siempre tan atento.